RESPONDIÓ FRENTE A SEÑALAMIENTOS

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Catalina Mesa frenó en seco a concejal tras ser vinculada con invasiones.

La arena política de Ibagué se convirtió en un verdadero cuadrilátero tras el fuerte choque entre el concejal César Franco y Catalina Mesa, esposa del reconocido líder político Mauricio Lizcano. La mecha se encendió durante un debate de control político en el que el cabildante lanzó dardos venenosos, sugiriendo que Mesa tenía “las manos metidas” en el polémico asentamiento de Villa Resistencia. Sin embargo, la respuesta no se hizo esperar y llegó con la fuerza de un huracán; la abogada y directora de la Fundación “Somos Más” salió al paso para desmentir lo que calificó como rumores sin fundamento y ataques personales disfrazados de debate público.

Mesa, con un tono firme que dejó a más de uno con la boca cerrada, aclaró que su presencia en las zonas de invasión no tiene nada que ver con actividades ilegales ni con el respaldo a ocupaciones de tierras. Según su versión, su labor es netamente humanitaria, llevando platos de comida, ropa y realizando censos para ayudar a los más necesitados. 

“No soy la presunta esposa, soy la esposa de Mauricio Lizcano”, sentenció con orgullo, reclamando respeto por su nombre y por el trabajo social que realiza en los rincones más olvidados de la “Capital Musical”. Para ella, el concejal Franco está “criminalizando la pobreza” desde la comodidad de un escritorio acolchado, ignorando el hambre de los niños y ancianos que malviven en cambuches de plástico y madera.

Ventilador

Pero la defensa de Catalina Mesa no se quedó solo en palabras bonitas sobre caridad. La abogada pasó a la ofensiva y le sacó los “trapitos al sol” al concejal Franco, recordándole que él también tiene ruidos que no lo dejan dormir tranquilo. En un contraataque que sacudió el Concejo Municipal, Mesa mencionó versiones que vinculan al cabildante con presuntos escándalos de contratación que alcanzarían la astronómica cifra de los 12 mil millones de pesos, los cuales, según las malas lenguas, habrían beneficiado a familiares y amigos cercanos del político.

“De escándalos que no hable el concejal”, disparó Mesa, dejando caer la sospecha sobre posibles conflictos de intereses y tráfico de influencias que rondarían la carrera del corporado. Aunque aseguró que respetará la presunción de inocencia, no perdió la oportunidad de invitarlo a que se unte de pueblo y camine el barro de las invasiones antes de lanzar juicios desde la barrera. 

El ambiente político en Ibagué quedó más caldeado que nunca, pues este agarrón puso en evidencia que, detrás del tema de las invasiones, se está jugando una presunta partida de ajedrez con miras a las próximas elecciones.


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