Un cuarto de siglo tuvo que pasar para que una familia del occidente del Huila pudiera cerrar una herida abierta por la desaparición. La incertidumbre sobre el paradero de Orfanid Torres Collo terminó con la entrega digna de sus restos, un acto que marcó el final de una búsqueda persistente y silenciosa.
Oriunda del municipio de La Plata, Orfanid salió muy joven de su hogar. De acuerdo con el relato de sus familiares, mantuvo comunicación ocasional hasta el año 2000. Después, el silencio fue absoluto. Durante años, sus seres queridos recorrieron caminos institucionales y humanitarios sin perder la esperanza de encontrar alguna respuesta.
El caso fue asumido por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), territorial Huila, en el marco de la investigación humanitaria y extrajudicial que adelanta esta entidad. La búsqueda incluyó intervenciones en el Cementerio Central de Neiva, donde se desarrollaron varias fases de trabajo en sitios de inhumación en tierra.
“En el marco de la investigación humanitaria extrajudicial que se adelantó en la quinta fase de intervención sobre el Cementerio Central de Neiva, en sitios en tierra, se tenía conocimiento del caso de Orfanid Torres Collo. Este caso fue un reto para la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas, territorial Huila, por las complejidades de su identificación”, señaló Ángela Patricia Cordon Quintero, investigadora de la UBPD – Huila.
El cuerpo fue recuperado durante la cuarta fase de intervención, realizada entre el 9 y el 21 de diciembre de 2024, con el acompañamiento de personas firmantes del Acuerdo de Paz. Orfanid había sido sepultada como persona no identificada en este camposanto, lo que dificultó durante años su ubicación.
La identificación fue posible gracias al trabajo articulado entre la UBPD, el Instituto Nacional de Medicina Legal, la Corporación Humanitaria Reencuentros y las familias buscadoras. Las labores técnicas y forenses permitieron confirmar plenamente su identidad y devolverle su nombre a quien durante años fue registrada como NN.
La entrega digna no solo representa un acto institucional, sino un momento de profundo significado para la familia, que finalmente pudo despedir a su hija y hermana. Con ello, se cierra un capítulo marcado por la ausencia y se reafirma la importancia de la búsqueda humanitaria como camino hacia la verdad y la memoria.




