Dragoneante fue capturada con pistola sin documentación, a pocos metros de Uribe.
Un inesperado episodio alteró la calma de una concentración política en el municipio de Honda, donde participaba el expresidente Álvaro Uribe Vélez. Entre los asistentes fue detenida una mujer que, según las autoridades, portaba un arma de fuego sin la documentación exigida por la ley.
La señalada fue identificada como Mónica Fernanda Joven Urbano, de 30 años, quien manifestó ser dragoneante del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario. De acuerdo con la información oficial, se encontraba en medio del público y simulaba grabar con su teléfono celular cuando el esquema de seguridad notó comportamientos que consideró inusuales y decidió realizar un procedimiento de verificación.
Al ser requerida por los uniformados encargados de la seguridad, la mujer informó que pertenecía al INPEC. Sin embargo, durante la requisa le fue encontrada una pistola con su respectiva munición. Según el reporte preliminar, el arma no contaba con salvoconducto para porte ni para tenencia, lo que derivó en su inmediata captura.
El procedimiento se realizó a pocos metros de donde se encontraba el exmandatario, lo que incrementó la tensión entre los asistentes y obligó a reforzar los controles en el lugar. Testigos señalaron que la situación fue controlada rápidamente para evitar alteraciones del orden público.
Las autoridades confirmaron que la funcionaria se encontraba en periodo de vacaciones al momento de los hechos. Fue puesta a disposición de la Fiscalía General de la Nación por el delito de fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones.
De manera paralela, se iniciaron actuaciones administrativas internas para establecer posibles responsabilidades disciplinarias. Frente a este caso, el INPEC se pronunció señalando que no entiende la razón por la cual la mujer portaba el arma, teniendo en cuenta que ese día se encontraba descansando de sus labores oficiales.
El proceso judicial avanzará mientras se esclarecen las circunstancias exactas que rodearon la presencia armada de la funcionaria en un evento de alta sensibilidad política, generando múltiples interrogantes sobre controles, protocolos y responsabilidades.




