Quedó convulsionando por golpiza

Denuncia impunidad tras nueve años de lesiones graves causadas por policías en la capital.
[responsivevoice_button voice="Spanish Latin American Male" buttontext="Escuchar Noticia"]
Compartir en

Frente al Palacio de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, John Osorio protesta pacíficamente exigiendo respuestas sobre un expediente que lleva casi una década en el limbo. Hace aproximadamente nueve años, en el barrio Las Américas, efectivos de la Policía Metropolitana de Neiva lo habrían agredido físicamente, causándole un traumatismo craneoencefálico que le dejó epilepsia postraumática de por vida.

“De este golpe en la cabeza sufro convulsiones. Ayer y hoy me dieron ataques porque no tengo medicamentos”, relató Osorio, visiblemente afectado. Las crisis epilépticas lo han dejado con secuelas físicas visibles cicatrices, dedos torcidos, pérdida de memoria y un profundo impacto emocional y familiar.

El proceso judicial inició con denuncias ante la Fiscalía y avanzó con cerca de nueve audiencias ante la juez Lina María Guarniz Otovar. Osorio estuvo representado por el abogado Cristian Camilo Alarcón Fajardo, presentado por otro profesional, Carlos Contreras. Firmaron poder y contrato en notaría, pero el trámite se estancó tras la última audiencia.

“La doctora le dio la razón a ese hombre y el caso murió. El abogado dejó de contestar llamadas, fui a su oficina y me dijeron que ahí no trabajaba ningún Cristian”, expresó el denunciante, sospechando que pudo haber cobrado honorarios sin avanzar en la reparación.

Demanda

La demanda buscaba indemnización por daños y perjuicios, y una posible pensión por discapacidad. “Quería saber si cobró o hizo algo, porque me dejaron mal. Mi mamá, que antes trabajaba, ahora vive pendiente de mí las 24 horas. A veces lloro en la noche”, confesó entre lágrimas.

Osorio depende de familiares y vecinos para costear los costosos medicamentos que controlan sus convulsiones, ya que el sistema de salud le ha negado continuidad por falta de citas. “Gracias a mi primo Wilmer Bigoya, que me ha ayudado mucho”, agradeció.

En su reclamo directo, pide a la Fiscalía que “se ponga la mano en el corazón”, reabra la investigación, determine el estado del expediente, verifique posibles cobros irregulares del abogado y esclarezca por qué el caso fue archivado. “No soy delincuente, soy trabajador. El que la hace, la paga. Pero esto me dejó prácticamente discapacitado”, enfatizó.

Dirigiéndose a jueces, fiscales y la Corte Suprema, Osorio suplicó: “Trabajen bien, todos somos humanos. Así como me pasó a mí, le puede pasar a cualquiera”. Tras nueve años de espera, permanece firme frente al Palacio de Justicia, clamando justicia y reparación para recuperar algo de dignidad y tranquilidad.


Compartir en

Te Puede Interesar