En Cali, la rumba volvió a su horario clásico: hasta las 3:00 a.m. para bares y discotecas, mientras que las licoreras deberán bajar la cortina a la1:00 a.m.. Tras la temporada decembrina, donde la fiesta se extendió con permisos especiales, la ciudad regresa a su dinámica habitual, aunque con la promesa de que la diversión siga siendo segura y ordenada.
El secretario de gobierno de Cali, Fernando Antonio Grillo Rubiano, recordó que la medida no busca apagar la alegría caleña, sino garantizar que la música, el baile y los tragos no se conviertan en caos. Los operativos de inspección, vigilancia y control seguirán firmes, atentos al ruido, al manejo de residuos y al uso correcto del espacio público.
La consigna es clara: se puede gozar, pero sin desbordarse. Así, la capital vallecaucana reafirma que la salsa y la fiesta son parte de su identidad, siempre bajo reglas que permitan que la rumba dure… pero no demasiado



