PULSO POLÍTICO BAJO EL AGUA

[responsivevoice_button voice="Spanish Latin American Male" buttontext="Escuchar Noticia"]
Compartir en

Bermúdez enfrenta la crisis invernal mientras el barretismo impulsa a exalcalde.

La reciente emergencia climática que azotó a Melgar durante la Semana Santa de 2026 no solo dejó a su paso una estela de daños materiales, sino que también sacó a flote una profunda grieta política. Lo que debió ser una jornada de articulación institucional técnica para atender a los damnificados, terminó convirtiéndose en el escenario de un pulso de poder entre el actual alcalde, Francisco Bermúdez, y la estructura del barretismo. La decisión de la Gobernación del Tolima de delegar la atención de la crisis en una figura externa al gabinete de gestión del riesgo ha generado lecturas sobre un posible reposicionamiento electoral en el municipio.

La gobernadora Adriana Magali Matiz sorprendió al designar como cara visible de la respuesta institucional al ingeniero Rodrigo Hernández Lozano. Hernández, exalcalde de Melgar y actual gerente de EGETSA, es una de las fichas más fuertes del barretismo en la región. Su aparición en el terreno fue interpretada por analistas como una jugada estratégica, especialmente tras la derrota indirecta que sufrió su grupo político en las elecciones atípicas de 2025, donde su esposa, Yolanda Pérez, perdió la contienda frente al hoy mandatario Bermúdez.

Resulta llamativo desde el punto de vista administrativo que la representación de la Gobernación recayera sobre el gerente de una entidad de energía y servicios públicos, desplazando del foco mediático a la Secretaría de Gestión del Riesgo. En las redes sociales, los señalamientos no se hicieron esperar, sugiriendo que se aprovechó la vulnerabilidad de las familias para darle protagonismo a una figura que busca recuperar el terreno perdido en su propio fortín político, dejando al alcalde “Pacho” en un segundo plano operativo.

Mientras el debate político ardía en los círculos de poder, en los barrios la situación era crítica. La magnitud de los desbordamientos obligó a la declaratoria de calamidad pública y la activación de la urgencia manifiesta. Sectores como La Tramoya de Sicomoro se convirtieron en el epicentro de los esfuerzos de rescate, donde fue necesario el apoyo de la Fuerza Aeroespacial Colombiana para evacuar a las personas atrapadas por el lodo.

La crisis en Melgar demuestra que, en la política regional, incluso los desastres naturales son interpretados bajo la lupa de las próximas contiendas. La tensión entre la Administración Municipal y la delegación departamental pone de relieve la complejidad de la gobernanza en el Tolima, donde la ayuda humanitaria y el proselitismo parecen caminar por una línea extremadamente delgada en este 2026, dejando a la comunidad en medio de un tablero de ajedrez donde el premio mayor es el control del municipio.


Compartir en