En el Cañón del Combeima se fortalecen acciones de vigilancia para proteger áreas naturales.
En lo más alto del Cañón del Combeima, donde nacen importantes fuentes de agua para la región, un grupo de guardianes ambientales se convirtió en la primera línea de defensa del territorio. Entre ellos está Nisley Montiel, una joven comprometida con la protección del entorno natural que recorre constantemente varios predios destinados a la conservación ambiental.
Su labor no es sencilla. Montiel y otros guardianes realizan extensas caminatas por terrenos montañosos para verificar que los procesos de reforestación avancen correctamente y que las fuentes hídricas permanezcan protegidas. Además, deben asegurarse de que animales de pastoreo no ingresen a los predios destinados a la recuperación ambiental.
Actualmente, las labores se desarrollan en once predios ubicados en la zona alta del cañón, entre los que se encuentran Termalitos, El Porvenir y El Caracol. En estos lugares se adelantan procesos de siembra de árboles y restauración ecológica, fundamentales para preservar el equilibrio del ecosistema.
De acuerdo con Montiel, el trabajo consiste en recorrer cada uno de los terrenos para revisar el estado de las plantaciones y garantizar que las áreas protegidas no sufran afectaciones. Durante estas visitas también se realiza seguimiento a las fuentes hídricas que atraviesan el cañón.
“El trabajo de nosotros como guardianes de estos predios es ir al lugar, verificar que las siembras se encuentren bien, que no haya ingreso de semovientes y revisar las fuentes hídricas. Estamos para cuidar nuestro Cañón del Combeima”, explicó la joven.
Los recorridos se realizan de manera constante, lo que permite detectar cualquier irregularidad que pueda poner en riesgo los procesos de recuperación ambiental que se adelantan en la zona.
Además de la vigilancia, los guardianes ambientales también cumplen un papel pedagógico. Durante sus recorridos conversan con habitantes del sector y con visitantes que llegan al cañón para promover el cuidado del entorno natural.
Montiel aseguró que, con el paso del tiempo, se ha empezado a notar un cambio positivo en la conciencia de las personas frente a la importancia de proteger el agua y respetar las zonas donde se realizan repoblaciones forestales.
Incluso se han realizado acercamientos con propietarios de fincas cercanas para evitar que animales ingresen a los predios que están bajo protección. Estas acciones han permitido fortalecer la conservación del área y reducir posibles daños a las nuevas plantaciones.
En los últimos días, los guardianes recorrieron nuevamente predios como El Caracol, Termalitos y El Porvenir, ubicados en sectores estratégicos de la parte alta del cañón. Allí continúan vigilando y cuidando un territorio vital para el equilibrio ambiental de la región.


