Con el propósito de fortalecer el autoconocimiento, el respeto, la empatía y la sana
convivencia, se llevó a cabo una jornada de capacitación sobre el manejo de emociones
dirigida a los estudiantes de la Institución Educativa Resguardo Indígena de Quintana.
La
actividad hizo parte de una estrategia pedagógica orientada a promover entornos escolares
más saludables, donde el diálogo, la comprensión y la regulación emocional sean
herramientas fundamentales para la formación integral de los niños, niñas y adolescentes.
La jornada se desarrolló en las instalaciones del plantel educativo y contó con la
participación activa de estudiantes de diferentes grados, así como de docentes y directivos
que respaldaron la iniciativa. Durante varias horas, los asistentes participaron en dinámicas
diseñadas para reconocer las emociones básicas, comprender su origen y analizar la
manera en que estas influyen en el comportamiento cotidiano, tanto en el aula como en el
hogar y la comunidad.
Sandra Clavijo, líder de la actividad, explicó que el principal objetivo fue brindar
herramientas prácticas que permitan a los estudiantes identificar lo que sienten en distintos
momentos, expresar esas emociones de forma adecuada y gestionarlas de manera asertiva
frente a situaciones de conflicto, frustración, alegría o tristeza. “Es importante que desde
edades tempranas los niños aprendan que todas las emociones son válidas, pero que
deben saber cómo canalizarlas para no afectar a los demás ni a sí mismos”, señaló.
A través de dinámicas participativas, espacios de diálogo abierto y ejercicios reflexivos, los
estudiantes pudieron compartir experiencias personales relacionadas con situaciones que
les generan enojo, miedo o ansiedad. En pequeños grupos, reflexionaron sobre alternativas
pacíficas para resolver desacuerdos y practicaron técnicas sencillas de respiración y
autocontrol que pueden aplicar en momentos de tensión.
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la actividad denominada “El
semáforo de las emociones”, en la que los participantes aprendieron a identificar cuándo es
necesario detenerse, pensar y actuar. Mediante ejemplos prácticos, se explicó que antes de
reaccionar impulsivamente, es recomendable hacer una pausa, analizar la situación y elegir
la mejor respuesta posible.



