Rojas denunció retrasos prolongados, señalando engaños de la constructora Altium State.
Durante años, la frustración se acumuló en torno a un proyecto que parecía nunca llegar a su destino. La constructora Altium State, responsable del conjunto residencial San Simón 636, ubicado en la intersección de la carrera 6 con calle 36, fue señalada por compradores que desde 2019 hasta 2023 confiaron en sus promesas. Lo que comenzó como un sueño de vivienda propia terminó convertido en un relato de incumplimientos, dilaciones y respuestas evasivas.
Los afectados aseguran que la empresa se dedicó a extender plazos y a ofrecer nuevas fechas de entrega que jamás se cumplieron. La paciencia de quienes invirtieron en este proyecto se agotó, y hoy muchos exigen la devolución de su dinero. Sin embargo, la incertidumbre es aún mayor: se comenta que las cuotas iniciales podrían perderse, pues la compañía no aclara qué sucederá con esos recursos.
La denuncia pública realizada por Diana Rojas encendió las alarmas y dio voz a quienes se sienten estafados. Ella expuso que la constructora lleva cinco años sin cumplir lo prometido, mientras las familias esperan respuestas que nunca llegan. Los compradores, que en su mayoría adquirieron inmuebles entre 2019 y 2023, coinciden en que fueron los periodos de mayor captación de clientes, pero también los de mayor decepción.
El proyecto San Simón 636 fue presentado como una oportunidad de inversión segura, con diseños modernos y ubicación estratégica. Sin embargo, la realidad dista mucho de aquella oferta inicial. Los residentes potenciales, que soñaban con mudarse a un espacio propio, ahora enfrentan la posibilidad de perder lo invertido y quedar sin vivienda ni devolución.
La situación ha generado un desgaste emocional y económico considerable. Las familias afectadas relatan que han tenido que seguir pagando arriendos mientras esperan una entrega que nunca se concreta. Algunos incluso han tenido que endeudarse más para sostener la ilusión de un apartamento que parece fantasma.
La constructora, por su parte, guarda silencio o responde con evasivas. No hay claridad sobre los plazos, ni sobre el destino del dinero. Los compradores sienten que se juega con sus esperanzas y que la empresa se aprovecha de la falta de regulación efectiva.
La denuncia de Rojas se convirtió en un símbolo de resistencia frente a la indiferencia empresarial. Su voz representa a cientos de personas que hoy reclaman justicia y transparencia. El caso de San Simón 636 es ya un ejemplo de cómo la falta de cumplimiento puede destruir la confianza en el sector inmobiliario y dejar heridas profundas en la comunidad.




