Arde la polémica en Cali. En medio de la restricción al parrillero hombre, las redes sociales estallaron al ver al secretario de Movilidad, Gustavo Orozco, movilizándose como parrillero en una motocicleta oficial. En consecuencia, las imágenes, que se volvieron virales en cuestión de horas, encendieron un intenso debate político sobre quién cumple la norma y quién parece estar por encima de ella. De esta manera, el tema tocó una fibra sensible en una ciudad golpeada por la inseguridad, dejando flotando la pregunta: ¿autoridad o privilegio? Por ello, el ambiente se volvió candente.
El artículo segundo del decreto introduce, sin embargo, una excepción clave: las autoridades de tránsito y transporte no están cobijadas por la prohibición. En ese marco, Orozco ocupa la segunda autoridad de tránsito en Santiago de Cali, solo por debajo del alcalde. Desde la institucionalidad se sostiene que su actuación es legal; no obstante, la lectura política va más allá del papel firmado. De hecho, para muchos sectores, el fondo del asunto es el mensaje que se envía a la ciudadanía, ya que la coherencia entre norma y ejemplo volvió al centro del debate.
Por otra parte, Carolina Rodríguez Soto, jefe de prensa de la Secretaría de Movilidad, salió al paso de la controversia. Afirmó que el secretario tiene la potestad legal para movilizarse como parrillero, siempre que cumpla los protocolos de seguridad vial. Asimismo, recalcó que el decreto fue firmado y jurado, y que las excepciones están claramente definidas, enfatizando que no se trata de una licencia personal, sino de una función institucional. Sin embargo, el debate político sigue vivo y la opinión pública continúa vigilante, evaluando la coherencia entre la norma y la conducta de las autoridades.




