Cuando alguien pretende llegar al Congreso de la República mintiendo a su electorado y con un pasado lleno de sombras, las alarmas judiciales se encienden.
Ese es el caso de Edi Silva Perdomo, candidato a la Cámara de Representantes por la Circunscripción de Curul de Paz del Sur del Tolima, quien enfrenta cuestionamientos graves que podrían derivar en investigaciones por estafa y fraude.
Desde el inicio de su campaña, Silva Perdomo ha lanzado promesas imposibles de cumplir. Una de las más polémicas es asegurar que, si lo eligen, él mismo comprará la carga de café a cinco millones de pesos. Sin embargo, todos saben que ese precio lo define la Bolsa de Valores y depende de la variación del mercado. Una propuesta irreal que busca seducir a los caficultores con ilusiones vacías y que podría configurar publicidad engañosa.
Historia
Más delicado aún es el episodio ocurrido hace seis meses, cuando convocó a caficultores de Ataco, Chaparral y Planadas para participar en un supuesto negocio de exportación de café hacia Italia. Les prometió pagos en euros, superiores al valor nacional, y logró reunir dos contenedores completos. Los productores, esperanzados en obtener ganancias y abrir mercado en Europa, entregaron su producto confiando en el candidato.
El tiempo pasó y el dinero nunca llegó. Cada vez que los afectados lo enfrentan, Silva Perdomo responde con excusas: trámites pendientes, documentos sin legalizar, o la necesidad de que lo apoyen en las elecciones para “facilitar” el pago desde el Congreso. Una estrategia que ha dejado a muchos sin respuesta y con su capital perdido, lo que podría ser materia de denuncia penal por apropiación indebida.
En diciembre, los caficultores exigieron explicaciones. El candidato organizó una reunión que terminó siendo una fiesta con anchetas, bonos y regalos. Con esa maniobra logró calmar temporalmente a los presentes, pero nunca cumplió con el pago prometido. Hoy, varios promotores de su campaña son precisamente quienes esperan recuperar el dinero de ese negocio frustrado.
La situación ha generado deserciones dentro de su equipo político. Muchos se han retirado, cansados de las mentiras, mientras otros permanecen con la esperanza de recuperar lo invertido. La pregunta que ronda es clara: si ahora engaña, ¿qué hará con el poder de una credencial en el Congreso?
El caso de Edi Silva Perdomo refleja cómo la ambición política puede convertirse en un expediente judicial, disfrazado de promesas y negocios, dejando tras de sí un rastro de desconfianza y engaño.




