Luis Pitucay denuncia incumplimientos oficiales mientras familias indígenas sobreviven en las calles.
En plena vía pública del barrio La Pola, en Ibagué, 14 familias indígenas provenientes del Chocó sobreviven en condiciones que estremecen a la comunidad. Son hombres, mujeres y 22 niños que llevan días durmiendo en el suelo, cubriéndose apenas con algunas sábanas, mientras esperan una respuesta institucional que les permita regresar a su territorio ancestral. La escena, visible para transeúntes y vecinos, refleja una crisis humanitaria que avanza sin soluciones claras.
Según denunció Luis Ángel Pitucay, líder de la comunidad indígena Embera Katío del Chocó, las autoridades habrían prometido apoyo para garantizar el retorno, pero hasta ahora no se ha concretado ninguna acción. El vocero asegura que la espera se ha prolongado sin alimentos, atención médica ni acompañamiento social. Para las familias, el paso de los días se traduce en mayor vulnerabilidad, especialmente para los menores que enfrentan hambre y frío constante.
Pitucay relata que la situación es desesperante. Afirma que no cuentan con desayuno ni ayudas básicas y que la incertidumbre aumenta al no recibir información clara sobre su traslado. Las bajas temperaturas durante la noche, sumadas a la falta de abrigo, han deteriorado la salud de varios integrantes del grupo. Pese a ello, las familias continúan resistiendo en el lugar, aferradas a la esperanza de volver a casa.
La presencia de 22 niños en este contexto agrava la emergencia. Los menores permanecen expuestos a enfermedades, desnutrición y afectaciones emocionales derivadas del abandono. Las familias aseguran que no han recibido visitas de entidades de protección ni atención diferencial, a pesar de tratarse de población indígena con derechos especiales. La falta de respuestas ha generado indignación entre algunos habitantes del sector, quienes observan la situación sin que llegue una solución efectiva.
Vecinos del sector señalan que la presencia prolongada de las familias evidencia la falta de coordinación institucional. Algunos ciudadanos han llevado alimentos de manera solidaria, aunque reconocen que la ayuda comunitaria resulta insuficiente. La situación se vuelve más crítica cada noche, cuando el frío arrecia y los niños intentan descansar entre cartones y bolsas, sin condiciones mínimas de seguridad ni higiene pública adecuadas para su desarrollo integral digno.
Ante este panorama, la comunidad Embera Katío hace un llamado urgente a las autoridades locales, departamentales y nacionales. Exigen atención humanitaria inmediata y un retorno digno y seguro al Chocó.




