La comunidad del barrio Restrepo, en la comuna 4 de Ibagué, vive entre la indignación y el miedo por una obra inconclusa que amenaza su salud. En la carrera 7 No. 39A-49, una filtración menor derivó en una excavación abierta que lleva más de cuatro meses sin ser sellada ni pavimentada. El hueco, lleno de aguas lluvias estancadas, se ha convertido en un foco de insalubridad que preocupa a los residentes. Noel Roa, presidente de la Junta de Acción Comunal, alertó que el lugar funciona como criadero de mosquitos.
“Se hizo la solicitud técnica, se abrió el terreno y la intervención quedó suspendida. Aquí hay riesgo de enfermedades como la fiebre amarilla”, denunció el líder comunal. Vecinos aseguran que el problema empeora con cada aguacero y que el mal olor ya es permanente. Una habitante del sector, que pidió anonimato, afirmó que han presentado múltiples derechos de petición.
La respuesta recibida causó sorpresa y molestia: las entidades señalan que el arreglo debe ser asumido por los propietarios cercanos y no como una responsabilidad pública. Todo esto ocurre mientras la ciudad presume un modelo de modernización vial que integra acueducto, alcantarillado y pavimentación, con más de 174 calles intervenidas y una inversión superior a 30.000 millones de pesos. Sin embargo, el caso de Restrepo deja en evidencia vacíos en la ejecución y seguimiento de las obras. Por ello, la comunidad hace un llamado directo y urgente al gerente del Ibal, Roberto Santofimio, para que atienda la situación, cierre la excavación y evite que el abandono termine en una emergencia sanitaria.


