PERDIÓ SU HIJO POR NEGLIGENCIA MÉDICA

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Jhonatan Aguilar denunció fallas hospitalarias durante el embarazo riesgoso de su esposa.

El dolor y la indignación se apoderaron de una familia ibaguereña tras un episodio que hoy es señalado como un grave error médico en la clínica Keralty. El hecho sucedió el 22 de febrero, aunque los síntomas venían presentándose desde varios días atrás. Según el relato de Jhonatan Aguilar, su esposa presentó señales alarmantes: orinaba con sangre y, pese a la gravedad, los médicos aseguraron que todo estaba bien y recomendaron regresar a casa.

La pareja insistió en que se trataba de un embarazo riesgoso, pero la respuesta fue desconcertante. Es de resaltar que tres días anteriores, los especialistas informaron que el corazón del bebé ya no latía. Ante esta situación, la clínica indicó que no era necesario hospitalizarla y que debía tomar unas pastillas para abortar en casa. El sangrado, según los médicos, correspondía a una infección, y la solución que ofrecieron fue un tratamiento farmacológico.

El desenlace fue devastador: el bebé, con apenas dos meses y medio de gestación, perdió la vida. Aguilar expresó entre lágrimas que le arrebataron la ilusión de ser padre y que lo ocurrido no puede quedar en silencio. “Quiero que se haga justicia, perdí un hijo”, manifestó con firmeza, pidiendo una investigación exhaustiva sobre lo sucedido.

La comunidad reaccionó con sorpresa y rechazo al conocer el caso. Vecinos y allegados señalaron que situaciones como esta no pueden repetirse y que las instituciones de salud deben responder con responsabilidad. Aguilar insistió en que la clínica actuó con descuido y que su familia merece respuestas claras.

El hecho ha encendido un debate sobre la atención médica en embarazos de alto riesgo y la necesidad de protocolos más estrictos para evitar tragedias similares. La denuncia busca que las autoridades competentes investiguen y determinen responsabilidades, mientras la familia enfrenta el dolor de una pérdida irreparable.

La historia de Jhonatan Aguilar refleja la angustia de quienes confían en el sistema de salud y terminan enfrentando consecuencias fatales. Hoy, su voz se suma al clamor de justicia en Ibagué, donde la comunidad exige que este caso no quede en el olvido y que se garantice un trato digno y seguro para todas las gestantes.


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