Fredy Buitrago falleció súbitamente durante las actividades religiosas de la Semana Mayor.
Una tragedia empañó la solemnidad de la Semana Santa en el oriente del Tolima, cuando la comunidad de Carmen de Apicalá presenció el último suspiro de uno de sus miembros más apreciados. En la mañana del pasado Viernes Santo, 3 de abril de 2026, el fervor religioso se transformó en consternación humana tras el fallecimiento de Fredy Buitrago Nieto. El reconocido comerciante, oriundo de Cunday pero radicado desde hace años en la «Ciudad de la Fe», se desplomó inesperadamente mientras participaba en las actividades propias del viacrucis, dejando un vacío inmenso entre sus familiares y los cientos de feligreses que lo acompañaban.
De acuerdo con los reportes preliminares y testimonios de allegados, el incidente ocurrió cuando Buitrago se desplazaba en su bicicleta, una de sus grandes pasiones. Según el rigor de las versiones recogidas en el lugar, el esfuerzo físico derivado de su actividad deportiva, sumado a las condiciones climáticas de la jornada, habría desencadenado un infarto fulminante. Fredy no era un improvisado en el deporte; era un ciclista aficionado con un historial de rutas exigentes, siendo frecuente verlo conquistar tramos como la subida a La Siberia. Sin embargo, en esta ocasión, el corazón del pedalista no resistió la exigencia del trayecto religioso y deportivo, provocando su caída irreversible ante la mirada atónita de sus acompañantes.
La noticia del deceso de Buitrago Nieto se extendió rápidamente hasta su natal Cunday, donde pertenecía a una familia de larga tradición. Sus vecinos lo recuerdan como un hombre trabajador, de trato cercano y con una disciplina envidiable para el ejercicio. El rigor de su pérdida impacta no solo al sector comercial, sino también al gremio de ciclistas de la región, que veía en él a un ejemplo de vitalidad a pesar del paso de los años.
La partida de Fredy deja un hogar sumido en el dolor, compuesto por su esposa Estela Gómez, sus hijos Nicolás y Natalia, y su hermano Wilson Buitrago. Las honras fúnebres se dispusieron en la Funeraria Cristo Rey de Carmen de Apicalá, lugar que se convirtió en el epicentro del duelo regional durante el fin de semana. Este suceso pone sobre la mesa el debate técnico sobre la importancia de los chequeos médicos preventivos para deportistas de mediana edad que realizan esfuerzos de alta intensidad bajo condiciones de calor extremo. Ibagué y el oriente del Tolima despiden hoy a un hombre que, irónicamente, encontró el final del camino mientras honraba su fe y su amor por las dos ruedas en un Viernes Santo que jamás será olvidado por su familia


