Desde la calle 5B # 66-01 del barrio El Triunfo, se hace sentir un fuerte malestar ciudadano por el incremento del 5.10 % en las tarifas de peaje, una medida que ha caído como un baldado de agua fría entre quienes a diario transitan por este corredor vial. Conductores y transportadores aseguran que este aumento no tiene justificación alguna frente a la realidad que viven en las carreteras. La inconformidad crece porque, pese a pagar más, las condiciones de movilidad siguen siendo críticas. Para muchos, la decisión desconoce el esfuerzo del gremio transportador. La protesta es clara y nace desde la calle.
Guillermo Mosquera, presidente de la agremiación de conductores, calificó la situación como preocupante, señalando que el alza en el peaje golpea directamente el bolsillo de quienes viven del transporte. Asegura que el incremento no fue socializado de manera adecuada ni concertado con el gremio. Además, advierte que estas decisiones solo profundizan la crisis del sector. Los conductores sienten que no son escuchados. La voz del gremio exige respuestas concretas.
Los transportadores denuncian que los cobros que hoy se realizan en los peajes no se ven reflejados en mejoras reales de la infraestructura vial. Según manifiestan, la entrada a Buenaventura continúa en condiciones deplorables, comparables con una verdadera trocha. Huecos, deterioro y falta de mantenimiento son el panorama diario. Esta situación genera retrasos, daños mecánicos y mayores costos operativos. Pagar más por recibir menos es la queja constante.
Para los conductores de tractomulas, este panorama resulta aún más grave e injustificable. Señalan que el pésimo estado de la vía representa un riesgo permanente para la seguridad vial y la integridad de las cargas. Cada trayecto se convierte en una odisea marcada por el desgaste físico y económico. Aun así, deben cumplir con los pagos exigidos. La inconformidad ya no es solo económica, sino también humana.
El gremio transportador insiste en que no se opone al pago de peajes, siempre y cuando estos se traduzcan en vías dignas, seguras y funcionales. Lo que rechazan es la falta de coherencia entre lo que se cobra y lo que se ofrece. Consideran que el Estado y las concesiones deben rendir cuentas claras. La paciencia del sector se agota. La carretera no puede seguir siendo una promesa incumplida.
Desde el barrio El Triunfo, el mensaje es contundente: no más aumentos sin resultados visibles. Los conductores piden respeto, inversión real y soluciones inmediatas para una vía que es clave para la economía regional. Buenaventura merece una entrada a la altura de su importancia. El llamado es a las autoridades competentes. La calle ya habló y exige ser escuchada.

GUILLERMO MOSQUERA, presidente de la agremiación de conductores


