Una fuerte polémica se desató en Tuluá tras una sesión de Consejeros de Juventud marcada por hechos de violencia. El encuentro, que buscaba promover la participación democrática, terminó en caos. Un incidente con machete interrumpió la jornada, generando pánico entre los asistentes. Los jóvenes tuvieron que resguardarse ante la situación. Este hecho encendió las críticas sobre la seguridad en el recinto.
Por otro lado, surgieron cuestionamientos hacia la gestión del Concejo y su organización interna. Los participantes denunciaron la falta de recursos técnicos para desarrollar la sesión adecuadamente. Además, señalaron que no contaban con herramientas básicas para el debate. Esta situación generó frustración y sensación de abandono institucional. Así, se intensificó el debate sobre el uso de recursos públicos.
Finalmente, la comunidad exige respuestas claras frente a lo ocurrido en Tuluá. Líderes sociales y ciudadanos piden reforzar la seguridad y garantizar espacios adecuados para la juventud. Asimismo, se plantea la necesidad de mayor transparencia en la administración. Este caso refleja riesgos para la participación democrática local. En conclusión, la situación exige acciones inmediatas para recuperar la confianza



