Lo que parecía una noche tranquila para una familia campesina en la vereda El Vergel, jurisdicción del municipio de Suaza, terminó en tragedia. La tierra se vino abajo sin aviso, cubriendo por completo la vivienda de cuatro integrantes de un humilde hogar.
La pareja conformada por Gustavo Peña, agricultor de 52 años, y su esposa Kelly Jhoana Castaño, ama de casa de 37, no logró salir con vida. Ambos quedaron sepultados bajo los escombros. Sus hijos, Carlos y Ester, de 15 y 5 años respectivamente, sobrevivieron de forma casi milagrosa.
La tragedia
El hecho se registró en horas de la noche del pasado martes, en un sitio conocido como La Cooperativa, sector rural de la vereda El Vergel. Las fuertes lluvias que han azotado al departamento del Huila en los últimos días debilitaron el terreno, provocando un movimiento en masa que terminó por arrastrar la vivienda.
“El deslizamiento afectó en su totalidad la casa. Allí vivían cuatro personas: dos adultos y dos menores”, relató Miller Zambrano, comandante del Cuerpo de Bomberos de Suaza, quienes fueron los primeros en llegar al sitio del desastre.
Los organismos de socorro trabajaron durante varias horas entre la oscuridad, el lodo y los escombros, hasta lograr rescatar los cuerpos sin vida de los esposos y poner a salvo a los menores.
Milagro en medio del desastre
En medio del horror y el caos, surgió un rayo de esperanza: los dos niños fueron hallados con vida. Carlos, el mayor, presentaba contusiones leves, mientras que la pequeña Ester estaba desorientada pero consciente. Ambos fueron trasladados de urgencia a la E.S.E. Hospital Nuestra Señora de Fátima de Suaza, donde, según el último parte médico, se encuentran estables y fuera de peligro.
El caso ha conmovido profundamente a la comunidad suaceña, que se ha solidarizado con los menores, ahora huérfanos, y clama por mayor atención a las zonas en riesgo del municipio.
Una familia de fe
Gustavo, Kelly y sus hijos eran originarios de Cartagena del Chairá, Caquetá, y llevaban varios años viviendo en Suaza. Eran conocidos por su participación en la iglesia Movimiento Misionero Mundial, donde eran activos y apreciados por su fe y compromiso.
Hoy, su congregación y vecinos lamentan su partida y piden apoyo para los niños que quedaron bajo el cuidado del hospital y de las autoridades competentes.
Riesgos que no dan tregua
Con esta tragedia, se vuelve a poner sobre la mesa la necesidad urgente de identificar y mitigar riesgos en las zonas rurales de Huila, donde las condiciones geográficas, combinadas con las intensas lluvias, representan un constante peligro para cientos de familias campesinas.
Mientras se desarrollan las investigaciones de rigor, la comunidad de Suaza llora a Gustavo y Kelly, dos víctimas más de la fuerza implacable de la naturaleza.


