Con bombos y platillos, Cortolima puso en marcha una ofensiva ambiental sin precedentes en el norte del departamento. En el marco del ambicioso proyecto Páramo Vital, la directora general Olga Lucía Alfonso encabezó en Murillo la entrega de kits ambientales y tecnológicos que buscan blindar el complejo de páramos, considerado clave para la regulación hídrica y la vida en la región.
La millonaria inversión, que supera los $12.000 millones y cuenta con recursos del Sistema General de Regalías, impactará directamente a seis municipios: Anzoátegui, Casabianca, Herveo, Murillo, Santa Isabel y Villahermosa. Sus alcaldes recibieron computadores, impresoras, videobeam, semillas, plántulas, abonos orgánicos y herramientas agrícolas para impulsar la transición ecológica y la restauración ambiental en campo.
Los insumos permitirán activar los Centros de Formación Campesina, espacios donde se implementará una propuesta alternativa de educación rural con enfoque agroecológico y participativo. La apuesta es clara: convertir a las familias campesinas en guardianes activos del páramo, promoviendo la apropiación social del conocimiento ambiental y fortaleciendo prácticas productivas sostenibles.
“Vamos a desarrollar actividades de turismo, reconversión productiva y restauración con la gente”, aseguró Alfonso, destacando que el proyecto tendrá una duración de dos años y busca garantizar la protección de la biodiversidad y del capital natural del complejo de páramos.
Desde la administración local, la alcaldesa de Murillo, Camila Sánchez, celebró la iniciativa y resaltó que apostar por el páramo es apostar por el agua y por el futuro de las nuevas generaciones.
Páramo Vital se ejecuta en articulación con la Gobernación del Tolima, universidades y organizaciones ambientales, consolidándose como una cruzada regional para proteger uno de los ecosistemas más estratégicos del país.



