El comercio y la rutina del domingo fueron silenciados por ráfagas de fusil y explosivos lanzados desde el aire. Sobre las 8:00 a.m. de este 4 de octubre, grupos armados ilegales hostigaron de forma coordinada la estación de Policía de El Peñol, noroccidente de Nariño.
El ataque en plena jornada de mercado obligó a decenas de familias campesinas y comerciantes a huir hacia veredas altas y zonas montañosas para resguardarse del fuego cruzado. El casco urbano quedó vacío y el comercio cerró.
Horas después, aeronaves militares sobrevolaron el municipio para retomar el control.
El hecho evidencia la vulnerabilidad de la población frente a las nuevas tácticas de guerra con drones, paraliza la economía local que depende del mercado dominical y profundiza el aislamiento de una región disputada por corredores de economías ilegales.
