A las afueras de la sede del ICBF en Neiva, John Freddy Reyes expresó públicamente su preocupación por la situación que enfrenta su hija de cinco meses, quien podría ser trasladada a un hogar sustituto tras haber ingresado a una clínica por un cuadro de diarrea. Según relata, el diagnóstico inicial habría sido interpretado como posible desnutrición, lo que activó un proceso institucional del cual, afirma, no ha recibido información clara ni oportuna.
Reyes denunció que personas sin identificación oficial llegaron a su vivienda asegurando que “iban por la niña” y exigiendo que la madre abandonara el predio para permitir el ingreso de un supuesto custodio. El único documento mostrado —un RUT— no acreditaba funciones del ICBF, aumentando la desconfianza de la familia frente al procedimiento.
El padre asegura sentirse desorientado, pues cada intento de obtener explicaciones es recibido con respuestas ambiguas o negativas. Relató que, incluso presentándose en la sede del ICBF, le manifestaron que “ya no había nada que hacer”, lo que incrementó su temor a una separación que considera injustificada y traumática para la menor.
La familia insiste en que la niña ingresó a la clínica por una afección común tratable y no por un estado crítico. Por esto, piden garantías, transparencia y acompañamiento adecuado antes de que se tome una decisión que afecte directamente la unidad familiar.


