En el municipio de Acevedo crece una controversia que sacude el escenario político y productivo: el cumplimiento de los denominados acuerdos cafeteros, firmados públicamente con respaldo de líderes, comunidad y autoridades locales, hoy es objeto de cuestionamientos y suspicacias.
Compromisos en entredicho
Diversas voces del sector cafetero advierten que, tras la reciente consulta interna del gremio, el ambiente entre algunos actores y la administración municipal habría dado un giro inesperado. Lo que antes parecía una alianza sólida ahora genera incertidumbre. Productores aseguran que varios compromisos adquiridos en esos acuerdos no muestran avances claros, lo que pone en duda la seriedad de lo pactado.
El debate no es menor en un municipio donde el café no solo representa la base económica, sino también un símbolo de identidad y sostenibilidad rural. Por eso, cualquier señal de incumplimiento prende las alarmas en distintos sectores sociales y económicos.
Respaldo que genera ruido
En medio de este panorama, el alcalde Edgar Prada Sterlin habría oficializado su respaldo al dirigente cafetero Jaime Ordoñez, figura que aspira a escalar dentro de la estructura gremial. El encuentro, según versiones conocidas en la región, se habría realizado el pasado 24 de marzo en la finca El Porvenir, con presencia de algunos concejales.
Aunque el apoyo político es legítimo, el contexto en el que se produce levanta cuestionamientos. Sectores del gremio interpretan este movimiento como una posible ruptura con los consensos previamente construidos, lo que podría debilitar la confianza institucional.
Confianza en juego
Los acuerdos cafeteros no fueron informales ni improvisados. Se firmaron públicamente, con registros claros y el respaldo simbólico de quienes participaron. Por eso, hoy la exigencia es directa: coherencia entre lo prometido y lo ejecutado.
Sin caer en ataques personales, la ciudadanía insiste en que las decisiones de un mandatario no pueden desligarse de su impacto público. En Acevedo, el liderazgo político enfrenta un momento de escrutinio constante, mientras crece la presión por resultados concretos y verificables en beneficio del sector cafetero.

