La tensión política en el municipio volvió a escalar tras las recientes declaraciones alrededor de la atención a los habitantes de calle. En el centro de la discusión aparece el nombre de la concejala María Carmen Londoño, a quien desde distintos sectores le recuerdan que fue una de las voces que se opuso a la aprobación de las vigencias futuras, mecanismo que habría garantizado recursos y continuidad del programa desde comienzos de año. Un detalle que hoy, en medio de la polémica, muchos parecen no pasar por alto.
Desde la Secretaría de Bienestar Social, liderada por Johanna Caicedo, se ha reiterado que la atención no se ha suspendido en ningún momento. Según versiones oficiales, la continuidad del servicio ha sido posible gracias a la articulación con organizaciones sociales como Samaritanos de la Calle, que han respaldado el proceso incluso a través de donaciones. Una gestión que, dicen, se sostiene más en hechos que en discursos.
En los corrillos políticos no ha pasado desapercibido el uso del tema en clave electoral. Cercanos a la administración advierten que convertir una problemática social en bandera política resulta, como mínimo, oportunista. Mientras la Secretaría de Bienestar Social intenta sostener la atención en medio de limitaciones presupuestales y tensiones políticas, otros prefieren el micrófono y el titular. Y como suele pasar en la política local, el ruido no siempre va de la mano con las soluciones.


