OBRA BAJO LA LUPA

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Roberto Santofimio enfrenta reclamos ciudadanos por fallas en el pavimento presuntamente.

La comunidad del barrio 7 de Agosto encendió las alarmas tras detectar graves fallas en la pavimentación de sus calles, entregadas hace apenas cuatro meses. Los residentes aseguran que desde hace más de veinte días brota agua de manera constante en el tramo intervenido, situación que ahora se ha agravado con la aparición de barro. El deterioro prematuro de la obra ha generado indignación y preocupación, pues se trata de una vía que debía mejorar la movilidad y la calidad de vida de los habitantes.

La señora Nubia, reconocida líder del sector, ha documentado cada episodio y advierte que el problema no puede seguir siendo ignorado. “Ya no es agua limpia, ya está brotando barro”, señaló con firmeza, dejando en evidencia que la falla amenaza con extenderse y comprometer la seguridad de quienes transitan por la zona.

Ante la gravedad del caso, los vecinos decidieron radicar un derecho de petición dirigido al gerente del IBAL, Roberto Santofimio Varón, solicitando una inspección técnica urgente. La comunidad exige que se determine si la filtración proviene de errores en la construcción, fallas en el sistema de acueducto o afectaciones en las redes internas del sector. Sin embargo, hasta el momento no han recibido respuesta oficial, lo que incrementa la molestia y la sensación de abandono.

“Un pavimento recién hecho no debería estar presentando esto”, expresaron los habitantes, quienes consideran que la situación refleja una posible negligencia en la ejecución de la obra. La falta de pronunciamiento por parte de la empresa de acueducto ha encendido el malestar colectivo y ha motivado a los residentes a organizarse para exigir soluciones inmediatas.

La comunidad insiste en que no se trata de un problema menor, sino de un hecho que podría derivar en daños estructurales y pérdidas económicas. Los vecinos del 7 de Agosto reclaman transparencia en la gestión y esperan que el IBAL asuma su responsabilidad frente a lo ocurrido. La presión ciudadana aumenta y el caso comienza a tomar tintes judiciales, pues los afectados no descartan acudir a instancias superiores si la entidad continúa en silencio.

El barrio, que esperaba ver en la pavimentación un símbolo de progreso, hoy enfrenta incertidumbre y desconfianza. La denuncia pública busca que las autoridades actúen con celeridad y garanticen que la inversión realizada no se pierda entre agua y barro.


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