El ataque armado dejó una persona muerta y otra más herida.
La noche del pasado domingo quedó marcada por un nuevo hecho de violencia en el municipio de Santana, cuando un comerciante perdió la vida en pleno parque principal en un ataque con arma de fuego.
Según testigos y videos difundidos por la comunidad, un sujeto disparó en varias oportunidades contra Mario Duarte, reconocido comerciante de Ventaquemada que vendía carne en la localidad y era ampliamente conocido por su carácter alegre y amigable. La víctima quedó tendida en la vía, mientras los vecinos denunciaron que ninguna ambulancia acudió al lugar, obligando a trasladarlo en moto hasta el hospital, donde falleció debido a la gravedad de las heridas.
Este hecho se convierte en el segundo sicariato en menos de una semana en el parque de Santana, sumándose a otros homicidios registrados en diferentes sectores del municipio. La comunidad ha expresado su indignación y preocupación por la creciente ola de violencia.
“Duele ver cómo poco a poco la violencia se va metiendo en nuestro pueblo. Duele ver que mientras la gente trabajadora lucha cada día por salir adelante, la inseguridad crece y nadie hace nada. Ayer, en pleno parque, en medio de elecciones y con niños presentes, le quitaron la vida a otra persona… y ni siquiera había un policía”, señaló un vecino.
La comunidad hace un llamado directo al alcalde y a los organismos de seguridad de Santana para que refuercen la vigilancia, implementen acciones preventivas efectivas y garanticen la protección de los ciudadanos. Denuncian que, mientras se aplican sanciones menores a delitos como hurtos de motos, los verdaderos responsables de homicidios continúan operando con impunidad.
Autoridades locales han iniciado las investigaciones para dar con el responsable, mientras la ciudadanía exige resultados concretos y medidas reales que permitan frenar la escalada de violencia que afecta a todo el municipio. La sociedad reclama que la violencia no se normalice y que los espacios públicos, especialmente aquellos frecuentados por familias y niños, sean realmente seguros.
Santana enfrenta así un momento crítico en materia de seguridad, y la presión sobre las autoridades locales aumenta, mientras la comunidad espera acciones inmediatas que garanticen paz, seguridad y respeto por la vida.


