Turquía presenta su Plan Energético 2040 antes de la cumbre climática COP31
El Gobierno turco proyecta reducir las emisiones un 40 % para 2040 y multiplicar la energía solar y eólica, con una inversión millonaria.

Turquía presentó su Plan Energético Nacional 2040, una estrategia que busca transformar progresivamente su modelo de generación y consumo de energía mediante una mayor electrificación y la expansión de fuentes renovables. El anuncio fue realizado el 6 de noviembre de 2026 por el ministro de Energía y Recursos Naturales, Alparslan Bayraktar, antes de la celebración de la cumbre climática COP31, que tendrá lugar en Antalya.
La iniciativa plantea reducir las emisiones del país en un 40 % para 2040 y aumentar considerablemente la participación de la energía solar y eólica. Sin embargo, el Gobierno no contempla abandonar de inmediato el carbón, al que todavía considera necesario para garantizar la seguridad del suministro eléctrico.
Una transformación energética con objetivos para 2040
Según las declaraciones de Bayraktar, uno de los principales objetivos del plan es alcanzar un nivel de electrificación del 36 % para 2040. La estrategia también contempla multiplicar por más de cuatro el uso de energía solar y eólica durante los próximos 13 años.
El transporte será uno de los sectores centrales de esta transformación. El Gobierno proyecta que el número de vehículos eléctricos en circulación pase de aproximadamente 500.000 a 20 millones en ese periodo, como parte de sus esfuerzos por reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
La propuesta requiere una inversión estimada de 500.000 millones de dólares durante los próximos 13 años. De esa cantidad, alrededor de 210.000 millones procederían de empresas del sector público turco, mientras que el resto dependería de otras fuentes de financiación, incluida la inversión extranjera.
El carbón seguirá siendo parte de la matriz energética
A pesar de los objetivos de transición, Turquía enfrenta importantes dificultades para reducir su dependencia del carbón. De acuerdo con los datos presentados por el Ministerio de Energía, este combustible representó aproximadamente el 33 % de la generación eléctrica del país durante el último año, mientras que la energía solar y eólica alcanzaron conjuntamente cerca del 23 %.
Bayraktar reconoció que la transformación deberá considerar las consecuencias económicas y laborales para las comunidades que dependen de la minería y las centrales térmicas. Según el ministro, entre 30.000 y 40.000 personas trabajan en actividades relacionadas con la extracción de carbón, por lo que defendió una transición justa que permita proteger sus oportunidades laborales.
El Gobierno también prevé ampliar la producción de gas natural y desarrollar su capacidad nuclear. Entre los proyectos figura la central nuclear de Akkuyu, ubicada en la costa mediterránea, además de una posible instalación adicional en la región del mar Negro.
La COP31 aumenta la presión sobre los compromisos climáticos
La presentación del plan coincide con los preparativos de la COP31, que se celebrará del 9 al 20 de noviembre de 2026 en Antalya. La conferencia reunirá a representantes gubernamentales, organizaciones internacionales y especialistas para abordar los desafíos relacionados con el cambio climático.
La estrategia energética turca también ha generado cuestionamientos de organizaciones dedicadas al seguimiento de las políticas climáticas. Climate Action Tracker considera que los compromisos y las medidas actuales de Turquía son críticamente insuficientes frente a los objetivos del Acuerdo de París.
Uno de los principales puntos de discusión es la ausencia de un calendario concreto para eliminar progresivamente el carbón. Por ello, aunque el nuevo plan representa una apuesta por la electrificación y las energías renovables, su efectividad dependerá de que los objetivos anunciados se traduzcan en medidas concretas para reducir las emisiones y transformar la matriz energética.
La presentación sitúa a Turquía ante un desafío importante: demostrar que puede impulsar una transición energética mientras mantiene la seguridad del suministro y atiende las consecuencias económicas y sociales de reducir su dependencia de los combustibles fósiles.
Fuente: Associated Press (AP) — Andrew Wilks. · Ver fuente ↗




