Trasladan a Tumaco a heridos de la emergencia minera en Iscuandé
Con el apoyo de la Fuerza Aérea Colombiana, cinco personas fueron movilizadas en helicóptero para recibir atención médica.

Salvar vidas y garantizar
atención médica oportuna es la prioridad tras el derrumbe de tierra ocurrido en
una mina de oro del sector de Chambero, zona rural de Santa Bárbara de
Iscuandé, Nariño. La emergencia dejó 14 personas fallecidas y siete heridas, según
el balance preliminar.
Ante las dificultades de acceso a
la zona, las gestiones del Gobierno Departamental, con el apoyo de la Fuerza
Aérea Colombiana, permitieron trasladar en el helicóptero Ángel, a cinco de las
personas heridas hasta Tumaco, donde fueron remitidas a la Clínica Puente del
Medio para recibir atención médica.
Coordinar
“Hasta donde conocemos, el
haberlos traído a Tumaco puede garantizarles salvar sus vidas”, señalaron desde
la institucionalidad, al destacar la importancia de coordinar capacidades
institucionales para atender a las personas heridas y responder a una
emergencia en una zona rural con dificultades de acceso.
La tragedia deja, además, una
profunda herida social: 12 de las 14 personas fallecidas eran mujeres cabeza de
hogar. Sus muertes enlutan a las comunidades de Santa Bárbara de Iscuandé y
Guapi, y dejan familias que deberán afrontar la ausencia de quienes sostenían
sus hogares, entre ellas niños y niñas que pierden a sus madres.
Necesidad
Desde Gestión del Riesgo de Desastres,
advirtieron sobre las consecuencias que esta pérdida tendrá para las familias y
anunciaron que, después de las exequias, continuará en contacto con ellas para
conocer sus necesidades y evaluar el acompañamiento requerido.
“Estamos hablando de 12 mujeres
que eran cabeza de hogar y eso tiene una incidencia y un impacto muy grande en
términos de los niños, las niñas que quedan desamparadas”, señalaron desde la
entidad liderada por Gabriel Ocaña.
Esta realidad también llama la
atención sobre las condiciones de vulnerabilidad que enfrentan muchas mujeres
rurales, quienes asumen la responsabilidad económica y el cuidado de sus
familias en contextos de riesgo. La emergencia exige una respuesta humanitaria
inmediata, pero también acciones sostenidas de prevención, protección y
acompañamiento a las comunidades afectadas.
La atención a las personas
heridas y el acompañamiento a las familias continúan como prioridades. Se mantendrá
la coordinación con las autoridades competentes para conocer la evolución de
los pacientes y avanzar en la identificación de las necesidades de quienes
perdieron a sus seres queridos.




