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Tras 22 años, una familia sigue buscando verdad y justicia por un falso positivo

Karen Castro busca esclarecer el asesinato y encontrar el cuerpo de su hermano Carlos Alfredo, víctima de un caso de falsos positivos ocurrido en 2004.

Por Aida Del Rocio Ramirez MartinezRedacción EXTRA
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Tras 22 años, una familia sigue buscando verdad y justicia por un falso positivo
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Valledupar, Cesar. Han pasado 22 años desde el asesinato y la desaparición de Carlos Alfredo Castro Aguirre, pero su familia continúa esperando respuestas. Su hermana, Karen Castro Aguirre, mantiene la búsqueda de la verdad sobre lo ocurrido y de los restos de su ser querido, con el propósito de darle una sepultura digna.


Carlos Alfredo tenía 21 años y vivía en Fundación, Magdalena. Según la información publicada por El Espectador, fue asesinado el 30 de junio de 2004 por integrantes del Batallón de Artillería La Popa, en Valledupar, en un caso relacionado con las ejecuciones extrajudiciales conocidas en Colombia como falsos positivos.

La historia de esta familia vuelve a poner en evidencia las consecuencias humanas de estos crímenes y las dificultades que enfrentan los familiares para conocer el paradero de sus seres queridos. Para Karen, la ausencia de su hermano representa una herida que permanece abierta, mientras continúa reclamando esclarecimiento y justicia.

El caso también se relaciona con las actuaciones de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), organismo que investiga crímenes cometidos durante el conflicto armado colombiano. Recientemente, el oficial retirado Juan Carlos Figueroa Suárez fue condenado por la JEP en un proceso relacionado con estos hechos.

Sin embargo, para la familia Castro Aguirre, conocer las decisiones judiciales no resuelve todas sus preguntas. La posibilidad de recuperar el cuerpo de Carlos Alfredo sigue siendo una de sus principales demandas.

Después de más de dos décadas, su historia recuerda que la búsqueda de justicia no termina con una condena. Para las familias de las víctimas, conocer la verdad, establecer las responsabilidades y recuperar los restos de sus seres queridos son pasos fundamentales para avanzar en la reparación y la dignificación de su memoria.

Fuente: EL ESPECTADOR