Tragedia minera en Nariño reabre el debate sobre la formalización y la seguridad laboral
Nariño.La emergencia en una mina artesanal de Santa Bárbara de Iscuandé dejó 14 personas fallecidas y reavivó el llamado a mejorar la seguridad minera en Nariño

Una tragedia ocurrida en una mina artesanal de oro en el sector de Chambero, zona rural de Santa Bárbara de Iscuandé, en la costa pacífica de Nariño, volvió a poner en primer plano los riesgos que enfrentan las comunidades que dependen de la actividad minera para obtener sus ingresos. De acuerdo con el balance divulgado por las autoridades departamentales, el colapso registrado el lunes 19 de octubre dejó 14 personas fallecidas.
La emergencia movilizó a los organismos encargados de atender este tipo de situaciones y evidenció las dificultades que pueden presentarse durante las labores de búsqueda y rescate en territorios rurales de difícil acceso. La ubicación del lugar y las condiciones de seguridad de la zona representan desafíos adicionales para la llegada de los equipos de respuesta y la atención de las personas afectadas.
Tras conocerse el balance, el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar Jaramillo, hizo un llamado al Gobierno nacional y a las entidades competentes para revisar las solicitudes pendientes de formalización minera. La administración departamental señaló que avanzar en estos procedimientos es fundamental para mejorar las condiciones técnicas de explotación, reducir los riesgos y proteger la vida de quienes trabajan en este sector.
La formalización minera es uno de los asuntos centrales que vuelve a la discusión pública después de esta emergencia. Contar con procesos técnicos, acompañamiento institucional y medidas de prevención resulta determinante para disminuir la exposición de los trabajadores a derrumbes y otros accidentes asociados con las condiciones de explotación.
La situación también refleja la importancia económica que tiene la minería para algunas comunidades de la costa pacífica nariñense. Para muchas familias, esta actividad representa una fuente de sustento, por lo que las medidas de seguridad y la búsqueda de alternativas de trabajo deben formar parte de las respuestas institucionales.
El desafío para las autoridades consiste en atender las consecuencias de la tragedia y, al mismo tiempo, impulsar acciones que permitan prevenir nuevos accidentes. La revisión de los trámites pendientes, el acompañamiento técnico y la coordinación entre las instituciones nacionales, departamentales y locales son aspectos fundamentales para avanzar hacia una actividad minera con mayores garantías.
La emergencia de Santa Bárbara de Iscuandé deja un llamado urgente a fortalecer la prevención y convertir los compromisos de formalización en medidas concretas. Proteger la vida de los trabajadores y mejorar las condiciones de las comunidades mineras constituye una tarea prioritaria para Nariño.
Fuente: Gobernación de Nariño.




