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Se negó a entregar sus pertenencias y un ladrón le lanzó ácido en el rostro

Un intento de robo en Bogotá cambió su vida para siempre. Sergio Mogollón contó cómo el ataque le provocó graves quemaduras

Por Monica Marisol Montero CerónRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
Se negó a entregar sus pertenencias y un ladrón le lanzó ácido en el rostro
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
En diciembre de 2011, Sergio Mogollón caminaba junto a su novia por el barrio Castilla, en la localidad de Kennedy, en Bogotá, cuando un delincuente los abordó para robarles. Lo que parecía ser un atraco terminó en una agresión brutal: el hombre se negó a entregar sus pertenencias y el atacante le arrojó una sustancia corrosiva en la cara.

Más de una década después, su historia volvió a llamar la atención luego de que compartiera su experiencia en redes sociales, donde relató los momentos de angustia que vivió durante el ataque y las consecuencias físicas y emocionales que tuvo que afrontar.

El momento en que todo cambió

Según recordó Mogollón, aquella noche había salido con su novia y regresaban caminando hacia su vivienda. El delincuente se les acercó y les exigió que entregaran sus pertenencias. Ante la negativa, el sujeto llevó una mano hacia atrás y sacó un líquido que lanzó directamente contra el rostro del joven.

“Yo no me imaginé un revólver, uno se imagina todo menos un envase de ácido”, recordó al explicar que, al percatarse del peligro, intentó poner a su pareja detrás de él para protegerla.

Aunque parte de la sustancia también alcanzó a su novia, él recibió la mayor parte del ataque. Las quemaduras afectaron gravemente su cara y sus ojos.

En medio de la desesperación, ambos buscaron ayuda. Su novia consiguió agua en una tienda y comenzó a echársela para intentar retirar el producto químico. Sin embargo, las lesiones ya eran graves y necesitaba atención médica urgente.

Una larga batalla para evitar quedar ciego

Después de la agresión, Mogollón fue trasladado a la Clínica del Occidente. Posteriormente, logró llegar al Hospital Simón Bolívar, donde recibió atención especializada para tratar sus quemaduras.

El proceso estuvo marcado por dificultades médicas y personales. El joven había salido de su casa cuando tenía apenas 15 años y mantenía una relación distante con su familia, por lo que tuvo que afrontar una situación especialmente compleja en un momento en el que necesitaba acompañamiento.

A las secuelas físicas se sumó la incertidumbre sobre su recuperación. Las lesiones en el rostro y los ojos eran tan graves que, durante las primeras horas, llegó a perder la visión.

“Las primeras ocho o diez horas yo pensé en suicidarme porque yo no veía nada”, relató al recordar el impacto emocional que le produjo no poder ver y el temor de que su vida nunca volviera a ser la misma.

La posibilidad de quedar ciego lo llenó de angustia. En medio de esa crisis, trataba de ocultar parte de lo que sentía para no preocupar aún más a su pareja.

Las secuelas físicas y emocionales

La recuperación fue larga y requirió procedimientos médicos, entre ellos una cirugía de dermoabrasión. Las heridas dejaron consecuencias profundas en su rostro y su calidad de vida.

Mogollón explicó que en aquella época los casos de hombres atacados con ácido eran poco frecuentes en Colombia, lo que también hacía más difícil encontrar referentes y comprender el camino que debía seguir para recuperarse.

El acompañamiento de su novia fue fundamental durante ese periodo. Ella estuvo a su lado mientras enfrentaba el tratamiento y las dificultades que surgieron después de la agresión.

Sin embargo, las consecuencias no se limitaron a las lesiones visibles. El ataque también afectó su estabilidad emocional y lo obligó a reconstruir su vida en medio de la incertidumbre.

Un caso que, según la víctima, quedó en la impunidad

El ataque ocurrió en 2011, pero el relato de Mogollón volvió a circular en febrero de 2024, cuando decidió contar públicamente lo sucedido y explicar cómo había cambiado su vida desde entonces.

En septiembre de ese mismo año, el programa Los Informantes, de Noticias Caracol, retomó el caso y señaló que, según la víctima, las autoridades no habían identificado al responsable ni esclarecido lo ocurrido.

Su historia puso nuevamente sobre la mesa las consecuencias de los ataques con sustancias corrosivas y las dificultades que enfrentan las víctimas para recuperarse física y emocionalmente, además de la necesidad de que estos hechos sean investigados.

A través de su testimonio, Sergio Mogollón recordó que un intento de robo puede convertirse en una tragedia con consecuencias que permanecen durante años. Su experiencia es también un relato de supervivencia frente a una agresión que estuvo a punto de cambiar por completo su futuro.

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