Santander: siempre adelante, ni un paso atrás
Santander produce envidia “de la buena”, como decimos, por su cúmulo de riquezas, bondad de sus gentes, diversidad, atractivos turísticos y productividad.

Santander produce envidia “de la buena”, como decimos, por
su cúmulo de riquezas, bondad de sus gentes, diversidad, atractivos turísticos
y productividad.
Su capital Bucaramanga, conocida como la "Ciudad
Bonita" o la "Ciudad de los Parques", es una urbe, con un muy
agradable clima, menores congestiones y conflictos que los de las principales
capitales del país, y muy amplia cobertura de servicios públicos, seguridad,
desarrollo tecnológico y oferta educativa.
A diferencia de la mayoría de departamentos en los que la
cultura, el turismo y la economía se concentran en sus capitales, muchos de los
87 municipios de Santander ofrecen muy diversos desarrollos, atractivos turísticos,
historia y productividad. Por ejemplo, Barrancabermeja, distrito
especial y el centro más importante de refinación de petróleo del país; Barichara,
que por su arquitectura en piedra es considerado como el pueblo más bello de
Colombia; San Gil, reconocido como el sitio, por excelencia, para hacer turismo
de aventura; Girón, centro histórico colonial muy bien conservado; Curití,
y su trabajo en fique; Vélez, y su industria de bocadillo; y municipios
como San Vicente de Chucurí,Malagá, El Carmen de Chucurí, Rionegro,
Landázuri y Cimitarra, como principales centros de producción de
cacao de todo el país, entre otros.
La geografía en este departamento de 30 mil kilómetros
cuadrados (el promedio nacional es de 35 mil), no hace fácil el tránsito entre
municipios, pero la región cuenta con un importante desarrollo de
infraestructura que permite disfrutar de todos los climas, mesetas, valles y
bosques andinos, páramos (como el de Santurbán con una enorme riqueza hídrica)
y cañones (como el del Río Chicamocha, que lleva al Parque Nacional con
el mismo nombre), además del Parque Nacional Natural Serranía de los
Yariguíes.
Dos presidentes de la República (Custodio García Rovira y Aquileo Parra), empresarios
como Carlos Ardila Lülle, Alejandro Galvis y Armando Puyana, compositores
como José Alejandro Morales, y literatos como Pedro Gómez Valderrama
entre miles más , son oriundos de una región donde la música también ha
destacado por los aportes y vínculos de la guabina y el tiple.
Cada región colombiana tiene una particular gastronomía, y
la de Santander es, tal vez, una de las más diversificada: el cabrito, las hormigas
culonas, el mute, la carne oreada, la pepitoria, el bocadillo veleño y las
obleas florideñas, entre otros muchos platos típicos, hablan muy bien de la
comida de esta región.
El espacio físico de esta columna me limita para seguir
describiendo las bondades de Santander, como el maravilloso Cañon del
Chicamocha, es rico en recursos naturales, productivos y culturales,
convirtiéndolo en uno de los departamentos más equilibrados entre naturaleza,
historia, empresa y producción.
Aunque Santander tampoco se libra del conflicto social, el
narcotráfico, la extorsión, los grupos armados, la violencia contra líderes
sociales en sus municipios en el Magdalena Medio, y la desatención
estatal en algunos aspectos e impactos sobre empleo, salud, educación y
programas de atención social, tales como los de la masiva migración venezolana.
Además, hay que contarlo, es el departamento donde más
tiembla. Allí hay un nido sísmico en donde hay constantes movimientos de capas
tectónicas. Afortunadamente, pese al mucho movimiento, desde hace más de medio
siglo no ha habido terremotos que lamentar.
Esa resistencia suma al espíritu combativo, recio y
emprendedor heredado de los habitantes de la provincia del Socorro,
los Comuneros, quienes liderados por José Antonio Galán produjeron el
levantamiento popular más importante contra la Corona Española en 1781. No en
vano, aunque no haya una historia oficial o decreto que haya legalizado, se dice
que el lema de Santander, es «siempre adelante, ni un paso atrás», mismo
que dos siglos después usó en campaña el inmolado líder bumangués Luis
Carlos Galán.
Todos conocemos el carácter recio y claridad verbal de los
santandereanos en todos sus asuntos. Son independientes y, para otros, algo
tercos, pero sobre todo directos, francos, autónomos, poco amigos de las
reverencias y estrictos defensores de sus ideas.
En honor de Santander, una estrofa de su himno, escrito por Pablo
Rueda Arciniegas, "¡Hijos de Santander, adelante! / ¡Ni un paso
atrás, siempre adelante! / Que la libertad es tu herencia, / y el honor tu
estandarte".




