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PENSIONADOS ENTRE 2 INCERTIDUMBRES

Existe una enorme expectativa entre los pensionados colombianos y, de manera especial, entre quienes se encuentran próximos a cumplir los requisitos

Por Atis Bernal Rober AlbeiroRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
PENSIONADOS ENTRE 2 INCERTIDUMBRES
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

En estos momentos existe una enorme expectativa entre los pensionados colombianos y, de manera especial, entre quienes se encuentran próximos a cumplir los requisitos para retirarse de la vida laboral. Dos asuntos concentran buena parte de la preocupación: la disponibilidad de recursos para garantizar oportunamente el pago de las mesadas de los últimos meses del año y el debate que se ha abierto alrededor de la edad para acceder a la pensión.

Para quienes durante décadas trabajaron, cotizaron y cumplieron con sus obligaciones, hablar de la posibilidad de que falten recursos para atender las obligaciones pensionales no es un asunto menor. Se trata del ingreso con el que millones de adultos mayores pagan alimentos, medicamentos, servicios públicos, arriendo y otras necesidades básicas.

En los últimos días ha circulado la preocupación por un supuesto faltante de cinco billones de pesos para atender compromisos pensionales de noviembre y diciembre. El Gobierno debe explicar con absoluta claridad cuál es la situación real de caja, cuáles son las fuentes de financiación disponibles y qué medidas se adoptarán para garantizar que las mesadas lleguen a los beneficiarios en las fechas establecidas.

La preocupación tiene además un elemento estacional. El propio Ministerio de Hacienda ha registrado que en noviembre el gasto fiscal en pensiones aumenta de manera importante debido, entre otros factores, al pago de la mesada adicional de fin de año para quienes tienen derecho a ella. Por eso resulta indispensable que las autoridades despejen cualquier duda y ofrezcan tranquilidad a los pensionados.

Pero existe otra preocupación, quizá todavía más profunda para quienes están próximos a pensionarse: el futuro de la edad de retiro.

En Colombia las edades generales de pensión continúan siendo de 57 años para las mujeres y 62 para los hombres. La reforma pensional de 2024 no modificó esas edades y contempla una revisión de sostenibilidad del sistema hacia 2040. Por ello, cualquier discusión sobre un eventual aumento debe distinguirse de una modificación que ya esté vigente.

Sin embargo, basta con que aparezcan propuestas, advertencias o análisis sobre la necesidad futura de modificar las condiciones de jubilación para que se enciendan las alarmas entre quienes llevan buena parte de su vida haciendo cuentas con la expectativa de retirarse en determinada fecha.

Y aquí aparece una pregunta fundamental: ¿qué seguridad jurídica tienen los trabajadores que hoy están a pocos años de pensionarse?

Las reglas pensionales no pueden convertirse en un blanco móvil. Quien ha trabajado durante 20, 30 o 40 años necesita saber con anticipación cuáles serán las condiciones para acceder a su derecho. Cualquier modificación debe ser ampliamente discutida, explicada y acompañada de reglas de transición que eviten afectar de manera abrupta a quienes ya están cerca de cumplir los requisitos.

La discusión sobre la sostenibilidad financiera del sistema es legítima y necesaria. Colombia, como muchos países, enfrenta cambios demográficos y un creciente número de personas mayores. El propio Ministerio de Hacienda ha señalado el aumento del número de pensionados y del gasto asociado a las mesadas.

La pensión no puede ser vista simplemente como una cifra dentro del presupuesto nacional. Detrás de cada mesada hay una historia laboral, una familia, años de esfuerzo y la esperanza de llegar a la vejez con un mínimo de tranquilidad.

El Gobierno y el Congreso tienen, por tanto, una responsabilidad enorme: garantizar la sostenibilidad financiera del sistema, pero también proteger la confianza de millones de colombianos que han construido su futuro sobre la base de unas reglas pensionales.

Porque después de una vida de trabajo, lo menos que puede esperar un colombiano es llegar a la vejez sin tener que preguntarse si habrá dinero para su próxima mesada o si las reglas cambiarán justamente cuando está a punto de alcanzar la meta.



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