Oxford abre sus puertas al talento de un ingeniero nacido en Ancuya
Con tres maestrías y 15 años de experiencia en el sector energético, David Hidalgo lleva el nombre de Nariño hasta la universidad más prestigiosa del mundo.

Hay
sueños que nacen en lugares pequeños y llegan lejos gracias a la educación, la
disciplina y la perseverancia. Más de 9.000 kilómetros separan a Ancuya,
Nariño, de los claustros medievales de Oxford, Inglaterra, una distancia que
David Hidalgo ha recorrido a través del estudio y el esfuerzo. Desde octubre de
2026, este ingeniero electrónico nariñense cursa el MSc in Energy Systems de la
Universidad de Oxford, en el Reino Unido, con el orgullo de representar a su
tierra y a Colombia.
Su
camino comenzó en Nariño, donde cursó parte de su primaria en Pasto y se graduó
como bachiller del colegio Carlos Albornoz Rosas. A los 15 años se trasladó a
Bogotá para continuar su formación y abrirse camino a través del conocimiento,
lejos de su entorno familiar.

Trayectoria académica
Su paso por la Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de los Andes consolidó su formación profesional. A su título de ingeniero electrónico sumó tres maestrías en Ingeniería Electrónica, Economía y Políticas Públicas. Esta preparación interdisciplinaria, junto con sus 15 años de experiencia en el sector energético, le permitió especializarse en regulación, mercados eléctricos y transición energética en Colombia.
Ahora,
su ingreso al programa MSc in Energy Systems de Oxford representa un nuevo
capítulo en su carrera. Adscrito al Departamento de Ciencias de la Ingeniería,
este programa interdisciplinario aborda las dimensiones técnicas, económicas,
sociales y políticas de los sistemas energéticos, con una formación orientada a
preparar profesionales para asumir retos de liderazgo en el sector energético
global.
Su
nueva casa de estudios es una de las instituciones académicas más prestigiosas
del mundo. Con registros de enseñanza que se remontan a 1096, la Universidad de
Oxford es la más antigua del mundo angloparlante. Por sus aulas han pasado 31
primeros ministros británicos y 76 ganadores del Premio Nobel han estudiado,
trabajado o desarrollado investigaciones en esta institución. En septiembre de
2026, el ranking de Times Higher Education la reconoció por undécimo año
consecutivo como la mejor universidad del mundo.
Para
David, esta experiencia también representa la oportunidad de profundizar en los
desafíos energéticos y de sostenibilidad, adquirir nuevas herramientas y
contribuir al desarrollo de Colombia.
Historia de esfuerzo
Detrás
de este paso hay una historia de esfuerzo y apoyo familiar. Su madre, Patricia
Hidalgo, ha sido una figura fundamental en su recorrido, acompañándolo en un
camino marcado por decisiones, aprendizajes y desafíos. Su respaldo representa
una parte esencial de este logro, que trasciende los títulos académicos y
refleja también los vínculos que sostienen los grandes proyectos de vida.
Desde
Ancuya hasta Oxford, David Hidalgo lleva consigo sus raíces, la formación
recibida en Colombia y la experiencia acumulada durante años de trabajo. Su
historia es motivo de orgullo para Nariño y un mensaje para las nuevas
generaciones: el lugar de origen no determina hasta dónde se puede llegar.
Su
llegada a Oxford abre una nueva etapa en su trayectoria, con el propósito de
ampliar sus conocimientos y ponerlos al servicio del desarrollo energético de
Colombia. Un logro personal que también inspira a quienes, desde sus
territorios, sueñan con alcanzar oportunidades más allá de las fronteras.
¿Qué
sintió al recibir la noticia de que había
sido
admitido en la Universidad de Oxford?

“Fue
una de las emociones más grandes y bonitas que he sentido en mi vida. Estaba en
Pasto y lo primero que pensé fue en contarle a mi madre. De inmediato, viajé
varios años atrás, al momento en que recibí la admisión a la Universidad
Nacional y corrí a contarle la buena noticia. Hay sueños que se construyen paso
a paso, con disciplina, esfuerzo y sacrificio, y este es uno de ellos. En ese
instante sentí que todo el camino recorrido había valido la pena”.
¿Qué
recuerdos de su infancia en Ancuya y Pasto
marcaron
el camino que hoy lo trae hasta aquí?
“Viví poco tiempo en Pasto, hasta segundo de primaria, pero esa etapa marcó lo que soy hoy. Junto a mi madre atravesé momentos difíciles que me hicieron comprender sus sacrificios y el esfuerzo que hacía para que saliéramos adelante. En Ancuya, en cambio, todo fue más tranquilo. Es un pueblo hermoso, donde crecí en un ambiente sano que me ayudó a desarrollar independencia desde muy pequeño. Guardo recuerdos muy bonitos de mi infancia, especialmente de los momentos que compartí con mi hermano Alejandro y mis vecinos, jugando en el barrio”.
¿Qué
significó para usted dejar Nariño a los
15 años
para perseguir sus sueños en Bogotá?
“Significó
alejarme de mis seres queridos y dejar atrás la tranquilidad y la comodidad de
tener todo a mi alcance. Lo más difícil fue separarme de mi hermano, porque
siempre hemos sido muy unidos. Sin embargo, también sentía una enorme
felicidad, pues estaba haciendo realidad mi mayor sueño. Desde noveno grado me
había propuesto estudiar Ingeniería Electrónica en la mejor universidad del
país, y finalmente lo estaba logrando. Siempre me han gustado los desafíos,
porque sé que implican grandes sacrificios, pero también pueden traer
recompensas igual de grandes”.
¿Qué papel
ha desempeñado su madre en su historia
y qué
significa compartir este logro con ella?
“Mi
madre ha sido fundamental durante todo este camino. Desde niño me enseñó dos
cosas esenciales: a ser una persona íntegra y a soñar en grande. Recuerdo que
siempre me decía: ‘Apunta a las estrellas para llegar a la luna’. Ella siempre
me motivó a dar lo mejor de mí y a buscar la excelencia. Además, me ha guiado
con su ejemplo y ha sido mi principal referente. Compartir este logro con ella
me llena de una profunda satisfacción, porque es una manera de demostrarle que
todos sus esfuerzos y sacrificios han dado frutos”.
¿Cuáles
fueron los mayores sacrificios y desafíos
que tuvo
que superar para llegar hasta Oxford?

“Han
sido muchos, empezando por dejar mi hogar a una edad tan temprana. A los 15
años todavía era un niño, y pasar de vivir en un pueblo pequeño a una ciudad de
más de ocho millones de habitantes representó un desafío enorme. Además, mi
admisión a Oxford es el resultado de un proceso que ha tomado años. Construir
mi perfil profesional, estudiar en una universidad tan exigente como la
Nacional y completar tres maestrías en una institución de tanto prestigio como
Los Andes ha requerido tiempo, dedicación y mucha disciplina: noches sin
dormir, fines de semana de estudio y largas temporadas lejos de casa y de mi
familia.
¿Qué
significa para usted estudiar en una universidad
que ha
formado a grandes mentes brillantes del mundo?
“Cuando
pienso en todo esto, me parece aún más increíble lo que estoy viviendo.
Recorrer los mismos pasillos por los que caminaron Stephen Hawking, Adam Smith
o J. R. R. Tolkien es indescriptible. Creo que quienes sentimos pasión por la
ciencia y la academia soñamos con llegar a una universidad de la talla de
Oxford. Además, por sus aulas han pasado grandes líderes mundiales, como Boris
Johnson, Margaret Thatcher e Indira Gandhi. Esto me motiva aún más, porque
considero que el liderazgo es el complemento ideal para que la ciencia tenga un
impacto real en la sociedad, y Oxford promueve precisamente esa formación
integral”.
¿Cómo
espera aplicar en Colombia los conocimientos
que
adquirirá en Oxford sobre sistemas energéticos?
“Colombia
está en un punto crítico y necesita diversificar su matriz energética, no solo
por razones ambientales, sino también por seguridad energética. Con el cambio
climático, los periodos de sequía son cada vez más intensos y prolongados, por
lo que depender del agua representa un riesgo. Cuando regrese a Colombia, me
gustaría liderar la transición energética del país de manera responsable, pero
decidida”.
¿Qué
significa llevar el nombre de Ancuya, Nariño
y Colombia
a un escenario académico internacional?

“Para
mí es un orgullo enorme. No todos partimos del mismo lugar en la vida, y haber
nacido en una región apartada de un país en vía de desarrollo hace que este
logro tenga un significado aún más especial. Lamentablemente, la participación
latinoamericana en Oxford es inferior al 1 % del total de estudiantes, por lo
que existe poco conocimiento sobre nuestra historia y cultura. Por eso, cada
vez que hablo de mi país y de mi región, procuro destacar sus aspectos
positivos, la belleza de Colombia y la calidez extraordinaria de su gente”.
¿Qué
mensaje les daría a los jóvenes que sueñan
con
estudiar en universidades de talla mundial?
“Creo
que esta es la pregunta más interesante, porque mi propósito es ayudar a tantos
jóvenes nariñenses como sea posible y orientarlos en sus procesos de admisión a
universidades de talla mundial. Les diría que se enfoquen en sus metas, porque
el sacrificio de hoy será la recompensa de mañana. También, que aprovechen al
máximo las oportunidades para aprender inglés y busquen becas o programas de
intercambio antes de graduarse. Además, es importante que sean estratégicos,
fortalezcan sus habilidades de comunicación, construyan relaciones académicas y
profesionales y aprendan a trabajar en equipo”.
¿Si
pudiera hablar con aquel joven de 15
años que
dejó su tierra, ¿qué le diría hoy?
“Le
diría que lo logramos, que cada meta que nos hemos propuesto en la vida se irá
cumpliendo, siempre a su debido tiempo. Que siga soñando en grande y no tenga
miedo de equivocarse, porque lo hará muchas veces, pero lo importante será
aprender de cada error. También le diría que siempre escuche los consejos de
mamá, sin importar cuán adulto o maduro llegue a ser, porque su sabiduría es
irremplazable. Finalmente, le recordaría que se mantenga enfocado en sus metas,
sin olvidar que lo más importante es disfrutar el camino”.





