Ordenan Restaurar el Parque San Laureano para Salvar el Patrimonio Cultural de Tunja
Una jueza ordena al municipio limpiar y rehabilitar el parque San Laureano para proteger el valioso patrimonio cultural de Tunja.

Un fallo judicial de primera instancia exige limpiar y proteger este espacio público
El avanzado estado de deterioro en el que se
encuentra el emblemático parque San Laureano de la capital boyacense llegó a
los estrados judiciales. La Juez Sexta Administrativa de Tunja declaró, en una
sentencia de primera instancia, que se vulneraron gravemente los derechos
colectivos relacionados con la protección del patrimonio cultural de Tunja y de
la Nación, el disfrute del espacio público y la defensa de los bienes de uso
público. La decisión se produjo dentro de una acción popular promovida por el
ciudadano Manuel Novoa.
El fallo ordena de manera perentoria adelantar
acciones de limpieza, educación ciudadana y rehabilitación estructural, en
estricta coordinación con el Ministerio de las Culturas, las Artes y los
Saberes. Entre las disposiciones judiciales, el municipio deberá realizar,
dentro de los dos meses siguientes, jornadas de limpieza profunda del
mobiliario del parque. Estas labores de protección del patrimonio cultural de
Tunja incluyen las bancas, el tótem informativo, las canecas y otros elementos
afectados por grafitis y suciedad.
Las obras de remodelación que cambiarán la cara del parque San Laureano
La sentencia establece que, dentro de los seis
meses siguientes, la Administración municipal deberá adelantar todos los
trámites presupuestales, contractuales y administrativos para ejecutar las
intervenciones aprobadas mediante la Resolución 271 de 2019. Los trabajos
contemplan reemplazar los pisos actuales por mármol travertino, regularizar los
cambios de nivel e incorporar infraestructura que facilite el acceso de
personas con movilidad reducida, devolviéndole el brillo al patrimonio cultural
de Tunja.
Además, el municipio tendrá que contratar una
evaluación técnica especializada sobre los sardineles, las zonas verdes y los
monolitos, con el fin de establecer las intervenciones necesarias para su
restauración y mantenimiento a largo plazo. Al tratarse de una sentencia de
primera instancia, el proceso se encuentra sujeto a las etapas judiciales que
correspondan, pero marca un hito en la defensa del patrimonio cultural de Tunja.





