No más destrucción de la naturaleza
Del medio ambiente es mucho lo que se habla y lo que se obtiene de él, sin embrago se olvida la importancia que tienen los ecosistemas

Juan Miguel Narváez Eraso.
Del medio ambiente es mucho lo
que se habla y lo que se obtiene de él, sin embrago se olvida la importancia
que tienen los ecosistemas para la prolongación de la vida humana.
El departamento de Nariño y
desde luego el resto de Colombia, disponen de una variada riqueza hídrica y
boscosa de las que a lo largo de los años se han obtenido jugosos provechos,
sin embrago es poco lo que se hace por su preservación.
Frente a los irreparables
daños que genera la tala de los árboles y la contaminación de los ríos, es
importante tener en cuenta que los recursos naturales son fuente de empleo para
cientos de millones de personas y proporcionan medios de subsistencia a miles
de millones más.
Además es importante tener en
cuenta que cuando se administra bien, la naturaleza puede servir de base del
crecimiento sostenido e inclusivo, la seguridad alimentaria, la reducción de la
pobreza y el bienestar humano.
La triple crisis ambiental del
cambio climático, la pérdida de naturaleza y la contaminación está comenzando a
revertir décadas de avances en el desarrollo en algunos países, y a desacelerar
el progreso en otros. El enfoque de “crecer ahora, limpiar después” ya no es
una opción. Abordar la degradación ambiental y la pérdida de naturaleza es
esencial para poner fin a la pobreza en un planeta habitable.
Jamás olvidemos que un medio
ambiente limpio también es fundamental para garantizar que las personas puedan
llevar una vida saludable y productiva, y que los recursos públicos y privados
se destinen a inversiones que promuevan el desarrollo en lugar de solucionar la
contaminación.
Los ecosistemas del mundo
regulan el aire, el agua y el suelo de los que todos dependemos y constituyen
un mecanismo de defensa único y eficaz en función de los costos contra los
fenómenos meteorológicos extremos y el cambio climático.
Según expertos, lograr un
crecimiento sostenible requiere una mejor integración de las medidas
ambientales, climáticas y de desarrollo, tal como se destaca en los compromisos
mundiales, entre ellos el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal
aprobado en diciembre de 2022 en la COP15 del Convenio sobre la Diversidad
Biológica.
Para que esto ocurra, los
países necesitan una mejor gestión de los recursos naturales, políticas
fiscales favorables al medio ambiente, mercados financieros más verdes y
programas eficaces de gestión de desechos.




