Nariño fue el departamento consentido en mi presidencia, dijo Ernesto Samper
El exmandatario nacional visitó ayer las instalaciones de DIARIO DEL SUR, donde se refirió a varios temas de actualidad.

“Venir al departamento de Nariño y no visitar a DIARIO DEL SUR, es como no haber venido,” manifestó el expresidente de la República, Ernesto Samper Pizano, al llegar ayer a las instalaciones del periódico.
“Me siento complacido por estar presente en las instalaciones de uno de los periódicos más emblemáticos no solamente del departamento sino del sur del país. Al llegar aquí me siento como en mi casa” expresó el expresidente.
El exmandatario nacional, viene recorriendo el paìs, en el marco de su programa Café Futuro, en el que se reúne con los jóvenes de las diferentes regiones del país, con quienes, en un debate abierto, se analizan las realidades del país.
-¿Cómo fue su agenda en el departamento de Nariño?
-Muy bien. Vengo haciendo un ejercicio en varios departamentos de dialogar con los jóvenes. Creo que mi condición de expresidente y de haber recorrido este país, durante más de 50 años, hay que meterle una inyección de juventud y de poner el oído en la tierra a ver qué están sintiendo los jóvenes. Realmente no le vamos a dejar algo muy fácil a los jóvenes hoy día, les vamos a dejar calentamiento global, posibilidades de guerra nuclear, todo el desajuste que produce la inteligencia artificial, guerras que no se veían desde hace mucho tiempo. Es para examinar ese panorama un poco apocalíptico que ahora se comienza a despejar como los cielos de tormenta, por lo menos con tres hechos importantes que son el triunfo del presidente Lula en Brasil, el triunfo del partido Demócrata en los Estados Unidos y el obstáculo al presidente Netanyahu para que siga matando palestinos. Yo creo que son por lo menos tres buenas noticias”.
-Con base a su experiencia, ¿cómo hacer para que los jóvenes se interesen por la política colombiana y contribuyan al desarrollo del país?
“Lo primero es entender que hoy día en la política contemporánea es mucho más importante el cómo que el qué. En mi época, por ejemplo, no existían las redes, las redes digitales. Las redes han cumplido un buen papel de democratización de información, permitiendo que toda la gente pueda tener acceso a las discusiones y a las mismas noticias, pero también han cumplido unos efectos de polarización muy complicados, porque las redes juegan con un tema que es como gasolina para un incendio, que son las emociones, emociones positivas, emociones negativas. Y segundo, también están produciendo un efecto de compartimentalización, de tomar sectores de opinión y mandar mensajes que solamente refuerzan esos sectores, pero en los cuales necesariamente no hay controversia ni hay contexto. Ese es el papel que creo que deben seguir cumpliendo periódicos tradicionales como el DIARIO DEL SUR, y es que los jóvenes tengan acceso al contexto de las noticias y no podemos reducir el lenguaje a trinos de 180 palabras.”
¿Cuál es su análisis del cambio político que se acaba de producir en el Congreso de los Estados Unidos?
- El presidente Trump arrancó con las mayorías republicanas que le permitían prácticamente gobernar con órdenes ejecutivas y nunca había sido tan agresiva la política de Estados Unidos contra América Latina como en estos dos primeros años de Trump. Persecución de migrantes, subida de aranceles, eliminación de los programas sociales, entre otras cosas.
-¿De su mandato cuáles son los hechos positivos que más recuerda?
-Yo fui presidente de la República, entre 1994 y 1998 y les quiero decir algo que repito siempre y que ustedes van a creer que esto haciendo política barata. Nariño fue el departamento consentido de mi Gobierno. Aquí dejamos la circunvalar del Galeras, dejamos totalmente rehabilitada la carretera Pasto-Tumaco y la vía Ipiales que ya la estuve recorriendo ayer, hicimos programas relacionados con las tierras de las comunidades afros en el Pacífico, le dimos también un apoyo muy especial a las comunidades indígenas, pero aquí llegaron y en una cantidad importante, programas sociales de mi gobierno, como por ejemplo el SISBEN, que cubrió una buena parte de la salud de la población o me acuerdo específicamente del tema de los maestros, aquí también le dimos un apoyo especial a los maestros, no solamente lo que llaman la Prima Samper, que era la prima anual, sino también el reajuste de los salarios y ustedes saben que aquí los maestros han sido un sector socialmente muy importante.”
-Nariño es un departamento fronterizo con Ecuador. ¿Cómo ve Ud en estos momentos esta relación colombo-ecuatoriana?
-Yo creo que quizás hay algo que sí ha cambiado radicalmente desde la época de mi presidencia y es que se han incendiado las fronteras con Ecuador. Durante muchos años nosotros pensamos por qué existe tan buena relación entre Colombia y Ecuador, pero sobre todo por qué los problemas que tenía Colombia no se habían pasado a Ecuador y yo creo que eso tiene mucho que ver con que había un buen gobierno en Ecuador, ahí me tocó vivir la era de Rafael Correa, los años de Correa, cuando estuve como Secretario General de UNASUR, y la verdad es que Correa le devolvió la autoestima a los ecuatorianos porque les mostró que podían estar orgullosos de sus carreteras, de sus colegios, de sus hospitales, pero en esa época no había, no era permeable la frontera, ahora lo que estamos viendo es que está incendiada la frontera de lado y lado y yo creo que eso tiene muchísimo que ver con que se está pensando que la única manera de manejar problemas como el de los cultivos ilícitos o problemas como los de la guerrilla, las estructuras criminales que la apoyan, es echando bala, yo creo que en ese sentido tiene la misma eficacia dejar de disparar los fusiles que poner una escuela o poner un puesto de salud.”
¿Al respecto, ¿cuán es su punto de vista sobre la sustitución de los cultivos ilícitos, lo que en Nariño es un problema grave?
-Recuerdo que el pionero de ese programa de sustitución social de cultivos voluntaria fue el entonces Gobernador de Nariño, Antonio Navarro. Me acuerdo cuando estaba con él escuchando en la oficina de la gobernación un plan de sustitución, plan piloto que tenía creo que en el norte y esa fue la semilla de lo que después se llamó en mi gobierno El Plante que era démosle al campesino la posibilidad de sustituir sus cultivos ilícitos y yo creería que démosle además propiedad sobre las tierras.
Comenzó el calendario electoral este último día de octubre, ¿qué papel va a jugar usted en este proceso?
Yo tengo una contradicción en el alma porque de una parte soy consciente de que el papel de los expresidentes no es el de ponerle palos en la rueda a las nuevas aspiraciones, estoy de acuerdo con la figura de la no reelección, nosotros no debemos ser figuras digamos de protagonismo activo, pero también siento una obligación moral de apoyar a las nuevas generaciones, de ayudar a abrir espacios y por eso estoy hoy día en Pasto, porque vengo a hablar con los jóvenes sobre su futuro, sobre estos temas como los que mencionaba antes, que los preocupa y creo que mi papel es charlarme un poco de los procesos electorales tradicionales y tratar de llegar a sectores que en este momento deberían estar más involucrados en la política.”
-Aquí en el departamento de Nariño, ya hay candidatos a la Gobernación, a la Alcaldía de Pasto, a las alcaldías de los diferentes municipios. ¿Ya tuvo usted acercamientos de cara a las próximas elecciones?
Sí, he tenido contactos con algunas personas y mis regla de oro en la política siempre ha sido que toda aspiración es legítima aunque no sea posible, es decir, uno no puede, si alguien me dice yo quiero ser Papa, pues su aspiración es legítima aunque no sea posible, entonces respeto la legitimidad de las aspiraciones, así prácticamente no sean posibles y por supuesto llego acá y hay gente que estaba saludando, pero no vengo en plan de activista, de activista todavía, pero la verdad es que la política nunca se le escapa a uno.
Usted es el promotor de era una fundación importante que hace un trabajo social con las comunidades, ¿Cuál es su misión?
Cuando yo estuve en el gobierno se aprobaron los protocolos 1 y 2 de la Convención de Ginebra que son los de humanización del conflicto, cuando un país tiene un conflicto como el que tiene Colombia de largo alcance, con unas razones muy estructurales, lo primero que hay que hacer es tratar de humanizar el conflicto, sobre todo para proteger a la población civil inocente, es verdad que hay facciones enfrentadas y que se hacen daño y ellos tienen que hacerse un daño que sea proporcional y no puede ser un daño excesivo, de ahí nació la Cruz Roja, de ahí nacieron las normas de la batalla de sufrimiento que dieron lugar a la creación del derecho a género, entonces en desarrollo de eso cuando terminé la presidencia yo dije voy a tratar de ayudar a la humanización del conflicto y creamos una fundación que dirige además, una pastusa que ahora ya está aquí, Camila Cuasialpud Trejo, a mucho honor para Pasto y para Nariño, en la que se hace mucho trabajo humanitario.
-Hoy DIARIO DEL SUR titula en su primera página, que la vía Panamericana, es la màs peligrosa de Colombia por los constantes atentados terroristas. ¿Cómo ve hoy la seguridad en el país?
Sí, yo creo que el país no ha salido totalmente de la situación de inseguridad que ha tenido durante muchos años. También soy consciente de que ya no estamos asistiendo a la misma guerra de hace 25 años, esta nueva guerra tiene otras modalidades, por ejemplo, está utilizando las redes para el reclutamiento digital, está utilizando estos aviones sin tripulación, que son los drones, que incivilizan la guerra porque no hay personas involucradas en ella, están recurriendo a formas totalmente inhumanitarias, ya no están desplazando a la población, sino la están aislando, confinando, pero también hay estructuras criminales nuevas que se están vinculando a la financiación de las formas de subversión, y yo estoy haciendo todo esto para decir que ese dilema que teníamos hace 25 años, cuando empezó el gobierno Uribe, que era paz o guerra, a mí me parece que ya es un dilema falso, aquí necesitamos presencia militar, por supuesto, efectiva, acorde con estos nuevos desafíos de la guerra, pero también necesitamos presencia social, el conflicto no tendría los niveles que tiene hoy día si hubiéramos cumplido la tarea de equipar estas zonas que estaban abandonadas del Estado, de desarrollar proyectos productivos, de tener una infraestructura social, de tener un régimen más justo de reparto de tierras, si hubiéramos conseguido todo eso desde hace 50 años, no estaríamos en conflicto.




