Museo Nacional: facultades de artes de varias universidades rechazan el retiro de obras
La discusión va más allá de la permanencia de determinadas piezas en las salas de exposición.

Las universidades Nacional, Javeriana, Los Andes y del Rosario cuestionaron la salida de más de 30 piezas de las salas del Museo Nacional de Colombia. Las instituciones académicas pidieron respetar la investigación curatorial y garantizar la representación de las distintas memorias del país.
Bogotá, Colombia. La decisión de retirar más de 30 piezas de la exposición permanente del Museo Nacional de Colombia continúa generando reacciones en el sector cultural y académico. Esta vez, las facultades de artes, humanidades y creación de varias universidades del país expresaron su preocupación por los cambios y solicitaron que se respeten los procesos técnicos que sustentan las exhibiciones de la institución.
Los pronunciamientos fueron emitidos por comunidades académicas de la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de los Andes, la Pontificia Universidad Javeriana y la Universidad del Rosario, que cuestionaron la manera en que se realizó el retiro de los elementos y advirtieron sobre sus posibles consecuencias para la memoria histórica y la diversidad cultural.
La controversia comenzó luego de que el Gobierno nacional ordenara retirar objetos, fotografías, afiches y documentos de distintas salas del museo, entre ellos elementos relacionados con los movimientos feministas, las comunidades LGBTIQ+, las víctimas de la violencia política y el Acuerdo de Paz firmado en 2016.
¿Por qué las universidades rechazan el retiro de las piezas?
Una de las primeras reacciones provino de la comunidad académica de la Maestría en Museología y Gestión del Patrimonio de la Universidad Nacional de Colombia. En su pronunciamiento, manifestó su rechazo a la exclusión de relatos y testimonios por razones ideológicas o políticas.
Para esta comunidad, los museos deben funcionar como espacios de investigación, reflexión crítica y encuentro, donde sea posible reconocer diferentes interpretaciones del pasado y las experiencias de grupos históricamente marginados.
Por su parte, la Facultad de Artes y Humanidades de la Universidad de los Andes cuestionó la decisión de retirar piezas relacionadas con movimientos sociales, víctimas del conflicto y acontecimientos fundamentales de la historia reciente, como la Séptima Papeleta, antecedente del proceso que condujo a la Constitución de 1991.
La facultad señaló que los relatos de un museo pueden revisarse y actualizarse, pero insistió en que esos cambios deben sustentarse en investigaciones rigurosas, análisis de fuentes y procesos curatoriales que tengan en cuenta la complejidad histórica.
Javeriana y Universidad del Rosario también se pronunciaron
La Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana pidió al Gobierno nacional respetar el trabajo desarrollado durante años por los equipos de investigación y curaduría del Museo Nacional.
La institución advirtió que retirar piezas sin los procedimientos adecuados puede afectar la credibilidad del museo y generar dudas sobre los criterios utilizados para seleccionar los contenidos que representan la historia del país.
A su vez, la Facultad de Creación de la Universidad del Rosario recordó que exhibir una obra o un objeto histórico no significa necesariamente respaldar las ideas, los movimientos o las personas con los que está relacionado.
Desde esa perspectiva, las exposiciones permiten conocer, analizar y debatir diferentes acontecimientos, incluso aquellos que generan controversia. La facultad insistió en que cualquier modificación de los relatos museográficos debe estar acompañada de investigación, criterios técnicos y diálogo con las comunidades involucradas.
¿Qué obras fueron retiradas del Museo Nacional?
Entre los elementos retirados de las salas se encuentran piezas vinculadas con la diversidad sexual, las luchas feministas, las víctimas de la Unión Patriótica, los movimientos políticos y el proceso de paz con las antiguas FARC.
También se encontraban objetos y documentos relacionados con acontecimientos de la historia política colombiana, entre ellos la Séptima Papeleta y el denominado Balígrafo, asociado con la firma del Acuerdo de Paz de 2016.
Las piezas hacían parte de las salas “Hacer sociedad”, “Memoria y Nación” y “Fuerza, fe y sustancia”.
El retiro generó cuestionamientos porque, según las comunidades académicas, los contenidos de estas exposiciones fueron construidos a partir de años de investigación y del trabajo de equipos profesionales, además de la participación de comunidades cuyas experiencias están representadas en los relatos del museo.
Juez ordenó conservar las piezas retiradas
En medio de la polémica, el Juzgado 24 de Familia de Bogotá adoptó el 19 de octubre una medida provisional para proteger las piezas retiradas de las exposiciones.
La decisión prohíbe destruirlas, alterarlas o trasladarlas fuera de las instalaciones del Museo Nacional mientras avanza el proceso judicial. También busca garantizar su conservación hasta que se adopte una determinación de fondo sobre la acción de tutela presentada por colectivos ciudadanos.
La medida se suma a las solicitudes de diferentes sectores para que se expliquen los fundamentos de la decisión y se garantice la protección del patrimonio cultural.
Un debate sobre la memoria histórica y la autonomía de los museos
La discusión va más allá de la permanencia de determinadas piezas en las salas de exposición. También plantea preguntas sobre la autonomía de los equipos curatoriales, el papel de las instituciones culturales públicas y la manera en que Colombia representa los episodios más complejos de su historia.
Las facultades universitarias coinciden en que los museos pueden revisar sus exposiciones, pero consideran fundamental que esos procesos respondan a criterios académicos y técnicos, y no exclusivamente a las preferencias de una administración.
Por ahora, la controversia mantiene abierto el debate sobre la responsabilidad de las instituciones públicas en la preservación de las distintas memorias del país y sobre cómo garantizar que los museos sigan siendo espacios para el conocimiento, la discusión y el reconocimiento de la diversidad histórica y cultural de Colombia.




