Mujeres huilenses al acecho del acoso callejero

Imagen de apoyo de campañas en contra de este flagelo.
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A diario se escuchan denuncias de mujeres que en la ciudad de Neiva son acosadas en las calles.

A diario se escuchan denuncias de mujeres que en la ciudad de Neiva son acosadas en las calles. A la incertidumbre que viven por la inseguridad de robos y hurtos, se suma la de no poder caminar tranquilas por los constantes ‘comentarios’ e ‘invitaciones’ que algunos transeúntes les hacen.

Aunque muy poco hagan las autoridades para prevenir este tipo de actos, es evidente que en la conciencia colectiva ya existe un rechazo ante estas situaciones. Para el Ministerio de Salud y Protección Social, el acoso callejero es considerado violencia de género y corresponde a cualquier acción o conducta que se desarrolle a partir de las relaciones de poder asimétricas basadas en el género, que dan una incidencia de valor a todo lo relacionado con el hombre, y subvalora todos los aspectos femeninos.

Modalidades de violencia de género

En ese sentido, según las modalidades definidas por la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se establecen las modalidades más frecuentes que deben padecer las mujeres del país: la violencia física, sexual y sicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación.

Neiva

Hablamos con algunas mujeres de la ciudad y nos presentaron su punto de vista sobre esta situación que tanto las ha afectado:

“Nosotras vivimos con temor a que en algún momento nos hagan daño”, indicó Rosalba Polanía, quien se refirió al caso ocurrido en la zona aledaña a la universidad Surcolombiana, donde a una joven dos sujetos la abordaron en una moto en horas de la noche, “a esa muchacha le tocaron sus partes íntimas dos sujetos cuando la vieron caminando sola por esa oscuridad que hay ahora ahí por la construcción de ese puente”, indicó.

Asimismo, Stella Arismendi, residente la comuna Seis, mencionó que ella ha padecido ese tipo de violencia callejera: “Es común y muy incómodo uno tener que aguantarse comentarios groseros por parte de hombres que creen que eso los hace mejores que los demás. A mí me han gritado de todo desde motos y en algunas construcciones los obreros de allá también”.

Situación Local

Al respecto, desde el año pasado, desde el conversatorio Regional sobre Equidad de Género, Enfoque Diferencial y Étnico se han estado impartiendo estrategias para que las administraciones locales y los investigadores judiciales cuenten con las herramientas necesarias para mitigar este tipo de hechos que afectan gravemente la dignidad y el buen vivir de las mujeres opitas.

“Nos tocó cuidarnos solas”

Ante la falta de interés por las denuncias hechas por las opitas, ellas han decidido empezar a conformar colectivos y organizaciones para hacerle frente a la problemática. “Estamos armando un colectivo para empezar a hacer sensibilización y acompañamiento, para hacer algo al respecto, tenemos que darnos cuenta y hacerlo nosotras mismas porque o sino nadie lo harás”, indicó la joven psicóloga, quien manifestó además su preocupación por el peligro de las niñas que están en los colegios de la zona del alma mater.

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