Maluma confesó el trastorno que ocultó por años: “Estaba rayado de la cabeza”
Durante un conversatorio en la Semana Billboard de la Música Latina en Miami Beach, el cantante colombiano Juan Luis Londoño Arias,

Durante un conversatorio en la Semana Billboard de la Música Latina en Miami Beach, el cantante colombiano Juan Luis Londoño Arias, conocido como Maluma, habló abiertamente sobre las batallas que enfrentó respecto a su salud mental e imagen física. El artista confesó por primera vez que padeció un trastorno alimenticio derivado de las altas exigencias corporales de la industria del entretenimiento y la moda.
La obsesión detrás de la imagen perfecta
El intérprete explicó que mantuvo durante años una relación conflictiva y obsesiva con la alimentación para cumplir con los estándares estéticos requeridos al encabezar campañas publicitarias de marcas globales.
“Yo antes tenía una obsesión con la comida, yo tenía un desorden alimenticio y yo no sabía. Así ustedes me vean aquí que ‘ah, Calvin Klein, que los cuadritos y toda la huevonada’, yo estaba rayado, yo estaba rayado de la cabeza, por así decirlo”, manifestó el cantante durante el evento.
El artista antioqueño señaló que la presión acumulada no solo afectó su bienestar emocional, sino que también tuvo repercusiones físicas, manifestándose en periodos prolongados de estrés y dolores de cabeza recurrentes.
Ansiedad, terapia diaria y el impacto de la paternidad
Maluma aclaró que, aunque logró superar ese desorden en la alimentación, continúa trabajando a diario para gestionar los cuadros de ansiedad que aún experimenta.
Para hacer frente a estas dificultades, el cantante enfatizó la importancia de buscar ayuda profesional, revelando que acude a terapia diariamente, practica la lectura orientada a la creación de rutinas saludables —destacando el libro Hábitos atómicos de James Clear— y cambió sus hábitos nutricionales reduciendo el consumo de alimentos ultraprocesados.
Finalmente, el artista resaltó cómo la llegada de su hija París reconfiguró sus prioridades, ayudándolo a despegarse de la búsqueda de la perfección física e impulsándolo a centrarse en su estabilidad emocional y familiar.




