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Madera decomisada por tráfico ilegal será utilizada para reconstruir zonas afectadas.

Cerca de 70 metros cúbicos de madera incautada en operativos contra el comercio ilegal de productos forestales serán destinados a apoyar la recuperación.

Por Yuliana Milena Ortiz AnaguanoRedacción EXTRA
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Madera decomisada por tráfico ilegal será utilizada para reconstruir zonas afectadas.
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
Una iniciativa ambiental y social busca convertir un problema relacionado con el tráfico ilegal de recursos naturales en una oportunidad para ayudar a las comunidades que todavía necesitan recuperarse de los daños ocasionados por el terremoto registrado en Colombia el pasado 10 de agosto de 2026. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) entregó aproximadamente 70 metros cúbicos de madera decomisada, equivalentes a unos 820 bloques de diferentes especies, para contribuir a las labores de recuperación y reconstrucción de estructuras afectadas por la emergencia.

El material forestal, compuesto por madera de pino, cedro y eucalipto, fue incautado durante operativos de control contra el tráfico y la comercialización ilegal de productos de la biodiversidad. Ahora, en lugar de permanecer almacenado sin un aprovechamiento social, podrá utilizarse para apoyar las intervenciones que adelantan diferentes organismos de atención de emergencias. La medida pretende responder a necesidades concretas de las poblaciones damnificadas, al tiempo que refuerza los esfuerzos de las autoridades para combatir las actividades que afectan los bosques colombianos.

La entrega fue anunciada por la CAR el martes 27 de octubre y forma parte de una estrategia que busca aprovechar responsablemente los productos forestales que se encuentran bajo custodia de las autoridades ambientales. La corporación destacó que estos recursos pueden convertirse en una herramienta para atender las necesidades de las comunidades, siempre que su utilización se realice bajo los controles establecidos y con una destinación definida. El propósito es que los materiales recuperados de actividades ilegales tengan un impacto positivo en los territorios que enfrentan dificultades para restablecer sus condiciones de infraestructura.

¿Cómo será utilizada la madera decomisada?

De acuerdo con la información divulgada por las autoridades, la madera será puesta a disposición de entidades que participan en actividades de atención de emergencias, recuperación y reconstrucción. Entre los organismos vinculados a esta iniciativa se encuentran la Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), la Defensa Civil, el Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá y el Batallón de Atención y Prevención de Desastres número 80 del Ejército Nacional. La cooperación entre estas instituciones permitirá orientar el material hacia las intervenciones que requieran recursos forestales y que puedan desarrollarse de acuerdo con las condiciones técnicas correspondientes.

La iniciativa cobra importancia debido a la magnitud de los daños atribuidos al sismo de magnitud 7,4 registrado el 10 de agosto, cuyo epicentro se ubicó en San José del Palmar. Según el balance citado por Noticias RCN, el terremoto dejó más de 30.000 viviendas destruidas y otras 137.000 con afectaciones, una situación que representa un desafío para las autoridades responsables de atender a las familias damnificadas. En este escenario, la disponibilidad de materiales de construcción puede contribuir a determinadas labores de recuperación, aunque las necesidades de cada comunidad deben evaluarse para definir las intervenciones prioritarias.

El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, resaltó la importancia de darles una utilidad social a los productos decomisados y de evitar que los recursos forestales obtenidos mediante actividades ilegales pierdan su potencial de aprovechamiento. La entidad sostiene que la estrategia busca combinar la protección ambiental con acciones que generen beneficios para la población. De esta manera, los controles contra el comercio ilegal de madera pueden contribuir no solo a la conservación de los bosques, sino también a la atención de necesidades comunitarias cuando los materiales recuperados pueden destinarse legalmente a ese propósito.

La madera permanecía bajo custodia en Cundinamarca

Antes de ser entregados, los bloques de madera permanecieron bajo custodia en el Centro de Atención y Valoración de Flora de la CAR, ubicado en Mosquera, Cundinamarca. En estas instalaciones, especialistas se encargan de identificar y cuantificar los productos forestales, revisar su estado y mantener las condiciones de conservación necesarias durante su almacenamiento. Estos procedimientos permiten establecer qué materiales se encuentran disponibles y facilitan su entrega para los usos autorizados.

La custodia de los productos decomisados resulta fundamental para garantizar que los recursos forestales sean administrados de manera responsable. La madera proveniente de operativos contra el tráfico ilegal no puede tratarse como un producto comercial ordinario, pues su utilización depende de los procedimientos y las disposiciones aplicables. Por esa razón, la entrega a las entidades participantes se desarrolla mediante acuerdos de cooperación y mecanismos de control que permiten definir su destino y evitar que vuelva a incorporarse a circuitos comerciales ilegales.

La CAR también ha promovido el uso de madera decomisada en otras obras de beneficio colectivo, mediante acuerdos con alcaldías y resguardos indígenas. Entre los proyectos contemplados se encuentran la construcción de puentes para facilitar el tránsito de personas y alimentos, la instalación de estructuras destinadas al control de la erosión y la elaboración de corrales para el ganado. Estas intervenciones buscan responder a necesidades rurales y fortalecer las capacidades de las comunidades para enfrentar diferentes situaciones de riesgo.

Una estrategia que une la protección ambiental y la reconstrucción

El aprovechamiento de madera decomisada representa una alternativa para reducir el desperdicio de materiales que ya se encuentran bajo control estatal y, al mismo tiempo, apoyar proyectos que requieren recursos para su ejecución. Sin embargo, las autoridades deben garantizar que el material se utilice exclusivamente para los fines establecidos, sin permitir su comercialización ni promover nuevas actividades de tala. La estrategia pretende demostrar que los recursos recuperados durante los operativos ambientales pueden convertirse en soluciones concretas para la ciudadanía cuando existe una adecuada coordinación institucional.

La reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto continúa siendo un desafío que exige cooperación entre las autoridades, los organismos de emergencia y las comunidades. La entrega de madera no resuelve por sí sola los daños ocasionados por el sismo, pero constituye un aporte que puede facilitar determinadas intervenciones y complementar otras medidas de recuperación. El impacto final dependerá de la distribución de los materiales, de las necesidades identificadas en cada territorio y de la capacidad de las entidades para utilizarlos de manera segura y eficiente.

Con esta iniciativa, la CAR busca enviar un mensaje contundente frente al tráfico ilegal de recursos naturales: los materiales decomisados pueden tener una finalidad social sin dejar de lado la protección de los ecosistemas. La madera que alguna vez estuvo relacionada con actividades contrarias a las normas ambientales ahora podrá contribuir a la recuperación de estructuras y al desarrollo de obras comunitarias. El reto será garantizar que su aprovechamiento llegue efectivamente a quienes lo necesitan y que cada entrega se traduzca en beneficios reales para las poblaciones afectadas por la emergencia.

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