Luis Carlos Moreno reconstruye la memoria sonora del sur de Nariño
Su tesis doctoral obtuvo la máxima calificación en Salamanca, España, destacando el valor histórico de miles de partituras sobre la evolución musical nariñense.

La
historia de Luis Carlos Moreno Guerrón demuestra que la música también es una
forma de investigar, preservar la memoria y comprender la identidad de los
pueblos. Oriundo de Pupiales, Nariño, el músico, docente e investigador obtuvo
la calificación Sobresaliente Cum Laude por su tesis doctoral en la Universidad
de Salamanca, España, un reconocimiento que destaca el alcance académico de un
trabajo dedicado al patrimonio musical de la región.
Su
investigación, titulada La españolización del repertorio bandístico nariñense:
archivos, transmisión e identidad en el siglo XX, examinó más de 3.720
partituras procedentes de cuatro archivos musicales: la Banda Departamental de
Nariño, la Fundación Viento Sur, el Banco de la República y la Universidad de
Nariño. A partir de estos documentos, reconstruyó parte de la historia de las
bandas de viento y estudió cómo las influencias españolas fueron
reinterpretadas por compositores locales hasta dar origen a sonoridades
propias.
Más
allá del reconocimiento, su trabajo pone sobre la mesa una preocupación
urgente: la conservación de documentos musicales que, en muchos casos,
permanecen almacenados en condiciones precarias. El investigador también fue
postulado al premio extraordinario de doctorado, cuya decisión está pendiente.
Su propósito ahora es impulsar publicaciones y acciones que permitan preservar
y difundir este legado, para que la historia musical de Nariño llegue a nuevas
generaciones y tenga mayor presencia en escenarios académicos internacionales.

¿Quién
es Luis Carlos Moreno y cómo comenzó su camino musical?
Soy
oriundo de Pupiales y comencé mi formación en las bandas municipales. Después
estudié la Licenciatura en Música en la Universidad de Nariño y continué mi
preparación en el Conservatorio de Niza, Francia. También cursé estudios de
gestión cultural y una maestría en Musicología en la Universidad de Salamanca,
donde culminé mi doctorado. Me desempeño en la interpretación, la
investigación, la docencia y la gestión cultural. Estas facetas me permiten
aportar al arte, compartir conocimientos y comprender la música desde
diferentes contextos sociales y culturales.

¿Qué
representa haber obtenido la calificación Sobresaliente Cum Laude en Salamanca?
Es un
orgullo, porque fue una investigación de más de seis años de trabajo. El
tribunal valoró su extensión, la diversidad de fuentes, la conciencia cultural
y la honestidad de la escritura. La defensa duró aproximadamente tres horas e
incluyó exposición, preguntas y deliberación. Para mí, este reconocimiento
representa una oportunidad de proyectar a Nariño y Colombia en escenarios
internacionales. También demuestra que las investigaciones regionales pueden
aportar al conocimiento universal. Mi intención fue comprender cómo distintas
culturas se relacionaron musicalmente y contribuyeron a construir una identidad
sonora propia.
¿Qué
buscó demostrar con su tesis doctoral?
Mi
propósito fue estudiar cómo las influencias españolas llegaron a las prácticas
musicales de Nariño y fueron transformadas por los músicos locales. Encontramos
compositores que trabajaron géneros como el pasodoble, las jotas y las marchas
procesionales, incorporando elementos regionales en sus composiciones. El
resultado no es simplemente música española ni una expresión exclusivamente
nariñense, sino un lenguaje musical construido mediante el diálogo cultural. La
investigación permite comprender nuestra identidad desde una perspectiva
histórica, reconocer diferentes aportes y valorar cómo las tradiciones se
transforman a través del tiempo.
¿Qué
dificultades encontró al examinar más de 3.700 partituras?

Fue un
trabajo extenso y exigente. Analicé más de 3.720 partituras de cuatro archivos musicales,
revisando cada documento para identificar influencias y transformaciones. Una
de las mayores dificultades fue encontrar materiales antiguos en condiciones
precarias, afectados por polvo, deterioro y hongos. Esto evidencia la falta de
conciencia sobre el patrimonio documental musical. No son simples papeles
antiguos: contienen información sobre compositores, agrupaciones y repertorios
que marcaron nuestra historia. Por eso, es fundamental impulsar acciones
institucionales para conservarlos, investigarlos y garantizar que las nuevas
generaciones puedan conocerlos.
¿Cuál
fue el hallazgo más significativo de la investigación?
Identificamos
aproximadamente entre ocho y diez compositores nariñenses que trabajaron con
géneros de influencia española durante el siglo XX, entre ellos Luis Noro
Bastidas, Milo Flores y Luis Enrique Nieto. Lo interesante es que incorporaron
elementos propios de la región en las armonías, estructuras y sonoridades. Así
construyeron un lenguaje musical particular, resultado del encuentro entre
distintas tradiciones. Este hallazgo demuestra que la identidad cultural se
transforma con el tiempo. También permite reconocer el aporte de los
compositores nariñenses a una historia musical que todavía necesita mayor
investigación y divulgación.
¿Qué
viene después de este reconocimiento y cómo puede beneficiar a Nariño?

Continúo
comprometido con la educación y la investigación. A partir de la tesis,
proyecto publicar artículos y un libro, además de desarrollar una producción
discográfica. También fui postulado al premio extraordinario de doctorado, cuya
decisión está pendiente. Para Nariño, considero fundamental investigar más
sobre las bandas, los compositores y las historias institucionales. Existe un
vacío bibliográfico importante y muchos archivos necesitan conservación. La
investigación ha abierto posibilidades de diálogo para buscar alternativas de
protección y difusión.
¿Cómo
ha influido su experiencia internacional en su trabajo artístico y docente?
Además
de investigador y docente, soy flautista y multiinstrumentista. He participado
en proyectos musicales en Latinoamérica y Europa. Actualmente trabajo con
estudiantes de la Universidad de las Artes de Guayaquil, combinando
interpretación, investigación y difusión de las músicas tradicionales.
Recientemente realizamos una gira por Argentina, con actividades en tres
provincias, que incluyeron conciertos, conferencias y talleres. Para mí, viajar
significa compartir conocimientos y aprender de otras comunidades. Me siento
orgulloso de mis raíces nariñenses, pero también valoro mi vínculo con Ecuador.
Estas experiencias fomentan el respeto y la cooperación cultural.
¿Qué
mensaje les daría a los jóvenes músicos de Nariño?

Les
diría que asuman sus logros con humildad, honestidad y compromiso. El
conocimiento exige responsabilidad y no debemos dejarnos dominar por el ego. Mi
trayectoria ha sido posible gracias al apoyo de mi familia, la confianza de
muchas personas, la disciplina y la constancia. No considero que estos logros
estén reservados para personas extraordinarias o privilegiadas. A los jóvenes
músicos les recomiendo prepararse, aprovechar las oportunidades y confiar en
sus capacidades. Las metas se construyen paso a paso, con dedicación, amor por
lo que hacemos y voluntad de aportar a la comunidad.




