Los padres tienen un papel en la orientación de sus hijos ¿Ya pensaste qué vas a estudiar?
La expansión de la inteligencia artificial añade una presión maás a la hora de escoger la carrera para estudiar.

Es domingo por la noche y el tema vuelve a la mesa: "¿Ya pensaste qué vas a estudiar?". El hijo se encoge de hombros. El padre siente que el tiempo se acaba. Detrás de esa escena hay preguntas que ninguno termina de decir.
¿Podrá vivir de lo que le gusta? ¿Está eligiendo por convicción o por presión? ¿Y si después descubre que no era su camino? Ahora se suma otra inquietud: ¿seguirá existiendo ese trabajo cuando termine de estudiar?
La expansión de la inteligencia artificial añade presión a una decisión que ya era difícil. Entre titulares sobre profesiones que desaparecerán y promesas sobre las carreras del futuro, las familias buscan certezas.
Pero elegir con mayor claridad exige algo más que encontrar una profesión aparentemente segura: requiere comprender quién es el joven, qué puede desarrollar y cómo quiere contribuir.
Un test de intereses no alcanza
En la orientación vocacional se utilizan instrumentos basados en RIASEC, el modelo desarrollado por el psicólogo John Holland. Este organiza los intereses en seis áreas: realista, investigadora, artística, social, emprendedora y convencional.
Es una herramienta de exploración profesional del Departamento de Trabajo de Estados Unidos y su aporte es valioso: ayuda a reconocer qué actividades atraen a una persona y qué campos podría explorar.
Sin embargo, un resultado RIASEC, por sí solo, no es suficiente para decidir qué estudiar.
Los intereses son una parte de la decisión. No demuestran por sí mismos qué habilidades tiene el joven, cómo enfrenta las dificultades, qué condiciones necesita para trabajar bien o qué considera importante en su vida.
A alguien puede interesarle la medicina y todavía necesitar conocer sus exigencias académicas, emocionales y cotidianas. Otro puede disfrutar del diseño y descubrir que prefiere crear de manera independiente antes que trabajar bajo las condiciones de una agencia.
El interés abre una posibilidad; hace falta explorar qué supone llevarla a la práctica.
Cuando la orientación escolar se limita a aplicar un cuestionario y entregar una lista de carreras, deja preguntas esenciales sin responder.

La familia puede interpretar ese resultado
como una recomendación definitiva, aunque la información sea parcial. No sería riguroso atribuir todos los cambios de carrera o las dificultades universitarias al uso de un solo test.
También influyen factores económicos, académicos, familiares e institucionales. Pero decidir únicamente a partir de intereses deja fuera dimensiones necesarias para valorar una elección.
Conocerse requiere mirar varias dimensiones
- Intereses: ¿qué actividades despiertan mi curiosidad y deseo de profundizar?
- Habilidades: ¿qué sé hacer, qué he demostrado en la práctica y qué necesito desarrollar?
- Personalidad y estilos de trabajo: ¿cómo suelo actuar, relacionarme y responder a las exigencias?
- Valores y motivadores: ¿qué importancia tienen para mí la autonomía, la estabilidad, el servicio, la creatividad o el reconocimiento?
- Propósito: ¿qué problemas me importa resolver y qué contribución quisiera hacer?
- Preparación para el futuro: ¿cómo aprendo, me adapto, colaboro y evalúo información ante situaciones nuevas?
«A los 15 o 16 años nadie debería tener que adivinar su futuro.», explica la psicóloga María del Pilar Urrutia, cofundadora de 360Pathfinder. «Lo que sí puede hacer es conocerse lo suficiente para elegir el siguiente paso con criterio».
Estas dimensiones necesitan contrastarse con experiencias y posibilidades reales: conocer programas de estudio, conversar con profesionales, participar en proyectos y revisar costos, apoyos y oportunidades.
El valor de una evaluación está en conectar esa información y convertirla en pasos concretos. Una lista de carreras tiene poca utilidad si el joven no comprende por qué aparecen esas opciones ni cómo explorarlas
La IA añade presión y cambia las pregunta
"¿Para qué estudiar esto si una inteligencia artificial podrá hacerlo?" y es que esta pregunta puede aparecer incluso antes de conocer una profesión.
Ese temor puede llevar a descartar intereses demasiado pronto o a elegir por la promesa de seguridad de una carrera de moda.
Según el Foro Económico Mundial señala que, junto con las competencias tecnológicas, los empleadores esperan una creciente importancia del pensamiento creativo, la resiliencia, la flexibilidad, la curiosidad y el aprendizaje continuo. También destaca el pensamiento analítico, el liderazgo y la influencia social.
"Orientar hoy también exige explorar cómo se prepara una persona para aprender y aportar cuando cambian las herramientas"
El pensamiento crítico permite cuestionar una respuesta convincente. La creatividad ayuda a formular problemas y ensayar alternativas. La empatía y la escucha permiten comprender necesidades humanas. La colaboración exige construir acuerdos, y el criterio ético requiere considerar consecuencias y asumir responsabilidades
La IA puede apoyar tareas relacionadas con estas capacidades. Su desarrollo no elimina la necesidad de personas capaces de ejercer juicio, construir confianza y responder por sus decisiones. Ninguna evaluación puede garantizar inmunidad frente al cambio tecnológico; sí puede ayudar a identificar fortalezas y necesidades de desarrollo.
"La pregunta ya no es qué carrera sobrevivirá a la inteligencia artificial", afirma Federico Restrepo Cucalón, fundador y CEO de 360Pathfinder.
"Es qué persona está preparada para seguir aprendiendo, ejercer criterio y crear valor cuando las herramientas cambien. Y eso se puede conocer y se puede desarrollar".
De un resultado aislado a una mirada 360
Desde esta perspectiva trabaja 360Pathfinder, un ecosistema de autodescubrimiento y orientación desarrollado por 3lox LLC, empresa estadounidense que reúne a profesionales de la psicología y del emprendimiento.
Su propuesta integra fundamentos de orientación vocacional y desarrollo humano con más de 15 años de experiencia de su equipo en estos ámbitos.
Entre sus integrantes se encuentran la psicóloga María del Pilar Urrutia y el emprendedor Federico Restrepo Cucalón, quienes aportan perspectivas complementarias sobre el conocimiento de la persona y los desafíos del mundo profesional.
Su propuesta conecta personalidad, intereses, habilidades, valores y propósito. A esa exploración se incorpora la mirada sobre las habilidades para el futuro: comprender con qué recursos cuenta la persona para afrontar cambios y cuáles necesita fortalecer.
La diferencia está en la lectura conjunta. Tener interés por un campo es una señal; relacionarlo con habilidades, motivadores, formas de trabajar y capacidad de adaptación permite formular preguntas más precisas y construir un plan de exploración.
El Perfil 360° organiza esas dimensiones. El IKIGAI Integrado las articula en una narrativa de propósito, mientras que los Roles de Creación de Valor proponen cuatro formas de aportar: crear —Maker—, comunicar —Marketer—, organizar —Manager— y acompañar a otros —Mentor—.
El proceso busca que el joven comprenda sus resultados, los contraste con su experiencia y encuentre acciones para avanzar. El viaje de Autodescubrimiento aporta información; la decisión necesita reflexión, contexto y acompañamiento
La próxima conversación:
Los padres también tienen un papel en ese proceso. Pueden ayudar a cambiar la urgencia de obtener una respuesta por el compromiso de explorarla.
«¿Qué te gustaría probar antes de decidir?». «¿Qué habilidad necesitas fortalecer?». «¿Con quién podríamos hablar para conocer ese trabajo?». «¿Qué parte de esa carrera te interesa y qué parte todavía desconoces?».
Estas preguntas permiten acompañar sin decidir por el hijo. También ayudan a transformar la preocupación por la IA en una conversación sobre aprendizaje, criterio y posibilidades de contribución.
Elegir una carrera merece más que un resultado aislado. Merece una mirada amplia sobre la persona y oportunidades para poner a prueba lo que descubre de sí misma.
Para las familias que quieran iniciar ese proceso, el viaje de autodescubrimiento de 360Pathfinder está disponible en https://360pathfinder.com/
El mejor regalo para un hijo que está por decidir puede ser la oportunidad de conocerse mejor y la tranquilidad de saber que no tiene que explorar su futuro solo.
Fuente: Fuente propia




