Los ataques contra sistemas de agua en zonas de conflicto se triplicaronLa ONU advierte qu
La ONU advierte que los ataques a infraestructuras de agua y saneamiento aumentaron entre 2021 y 2025, agravando los riesgos para millones de civiles.

Los ataques contra los sistemas de agua y saneamiento en zonas de conflicto se triplicaron entre 2021 y 2025, según un informe publicado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). El incremento amenaza el acceso de millones de personas a servicios esenciales y expone especialmente a niños y comunidades desplazadas a enfermedades, desnutrición y otras consecuencias humanitarias.
El documento, titulado Water Under Fire, volumen 4, fue presentado el 5 de noviembre de 2026 y analiza los daños ocasionados a los sistemas de agua, saneamiento e higiene en 23 países y territorios. La investigación comprende incidentes documentados entre enero de 2021 y junio de 2026.
El impacto de los ataques sobre la población civil
El informe identifica diferentes formas de agresión contra estas infraestructuras, entre ellas bombardeos a plantas de tratamiento, daños en tuberías y pozos, contaminación de fuentes hídricas y restricciones al suministro de repuestos y productos químicos necesarios para potabilizar el agua.
UNICEF advierte que las consecuencias van más allá de la interrupción del abastecimiento. La falta de agua potable dificulta el funcionamiento de hospitales, compromete la atención de mujeres embarazadas y reduce la capacidad de los centros médicos para atender a pacientes con enfermedades y problemas de desnutrición.
En Sudán, por ejemplo, para marzo de 2024 solamente una de las 13 plantas de tratamiento de agua del estado de Jartum continuaba funcionando. En Burkina Faso, más de 145 puntos de abastecimiento fueron destruidos en ataques entre 2020 y 2025, situación que dejó sin acceso a estos servicios a aproximadamente 830.000 personas.
En la Franja de Gaza, los daños registrados desde octubre de 2023 incluyen más de 130.000 metros de tuberías de aguas residuales. La destrucción de estas instalaciones ha contribuido a la descarga de aguas residuales sin tratar en el mar Mediterráneo y en depósitos temporales.
Los niños, entre los más afectados
La infancia enfrenta riesgos particulares cuando las comunidades pierden el acceso al agua segura. El consumo de agua contaminada puede provocar enfermedades diarreicas y otras infecciones, dificultar la absorción de nutrientes y agravar los cuadros de desnutrición.
El problema también afecta la seguridad de quienes deben desplazarse para conseguir agua. UNICEF documentó casos de niños muertos o heridos mientras esperaban para recogerla, especialmente en Gaza. Además, cuando el abastecimiento no llega a los hogares, las mujeres y las niñas suelen asumir la responsabilidad de buscar agua, lo que aumenta su exposición a situaciones de peligro y limita su tiempo para estudiar.
La organización también advierte que los ataques a la infraestructura energética pueden interrumpir los servicios de agua incluso cuando las tuberías y las bombas permanecen intactas, debido a la dependencia de electricidad para el funcionamiento de los sistemas.
UNICEF pide proteger las infraestructuras esenciales
Ante el aumento de estos incidentes, UNICEF instó a las partes involucradas en los conflictos, a los Estados miembros de Naciones Unidas y a los organismos humanitarios a reforzar la protección de los sistemas de agua y saneamiento.
La directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell, señaló que los ataques privan a los niños de agua potable y de servicios esenciales que dependen de este recurso. También recordó que las reparaciones no sustituyen la obligación de proteger estas instalaciones conforme al derecho internacional humanitario.
El informe plantea mejorar la recopilación de datos sobre los ataques, garantizar la seguridad de las comunidades y los trabajadores encargados de los servicios de agua, facilitar el acceso de los equipos humanitarios e invertir en infraestructuras capaces de mantener su funcionamiento durante los conflictos.
La advertencia pone de relieve que la destrucción de los sistemas de agua no constituye únicamente un daño material: también compromete la salud pública, la supervivencia de la población civil y las condiciones de vida de millones de personas en territorios afectados por la violencia.
Fuente: UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia). · Ver fuente ↗




