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Lo que no debe faltar en el altar u ofrenda de Día de Muertos para tus mascotas

Conoce los elementos indispensables para crear la ofrenda de Día de Muertos para tus mascotas y guiarlas de regreso a casa este 27 de octubre

Por Ximena Frayle MachadoRedacción EXTRA
⏱ 2 min de lectura
Lo que no debe faltar en el altar u ofrenda de Día de Muertos para tus mascotas
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
El Día de Muertos es una de las tradiciones más conmovedoras y representativas, y en los últimos años ha cobrado un significado especial con la inclusión de las mascotas en los altares familiares. De acuerdo con la tradición popular, las almas de los animales de compañía regresan a visitar sus hogares en la noche del 27 de octubre, por lo que miles de familias preparan un espacio dedicado a honrar el amor y la compañía de sus perros, gatos y otros animales fallecidos.
Para estructurar una ofrenda tradicional adaptada a los animales domésticos, existen elementos fundamentales que sirven como guía espiritual y bienvenida para sus almas. El agua fresca es indispensable, pues representa la pureza y ayuda a calmar la sed del espíritu tras su largo recorrido desde el más allá; junto a ella, una porción de sal actúa como elemento purificador que evita que la alma se corrompa durante su trayecto.
El banquete central de la ofrenda debe incluir los platillos, golosinas y croquetas que más disfrutaba la mascota en vida, así como sus premios favoritos colocados en sus recipientes habituales. Las flores de cempasúchil desempeñan un rol crucial: sus pétalos amarillos y su característico aroma trazan un camino visual y aromático desde la puerta principal de la vivienda hasta el altar, guiando los pasos del animal de vuelta a su hogar.
Las velas y veladoras aportan la luz sagrada que ilumina el camino de regreso y mantiene la esperanza de la reunión, mientras que el papel picado llena de color el espacio y representa el viento y la fragilidad de la vida. Para personalizar el tributo, es fundamental ubicar en un lugar destacado la fotografía del peludo y acompañarla de sus juguetes preferidos, cobijas o collares con los que compartía sus días de juego.
Rendir tributo a los animales que formaron parte del núcleo familiar se ha consolidado como un acto de sanación, duelo y cariño colectivo en diversos países de Latinoamérica. Al armar este rincón con respeto y cariño, las familias no solo preservan una costumbre cultural ancestral, sino que también mantienen viva la memoria y el vínculo indestructible con aquellos seres sintientes que dejaron una huella imborrable.