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Lo que el terremoto de Colombia nos enseñó sobre la salud mental

Dos meses después del sismo que sacudió al país, especialistas de Médicos Sin Fronteras advierten que la recuperación no depende únicamente de reconstruir vivie

Por Uberney Lagos PazRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
Lo que el terremoto de Colombia nos enseñó sobre la salud mental
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Dos meses después del sismo que sacudió al país, especialistas de Médicos Sin Fronteras advierten que la recuperación no depende únicamente de reconstruir viviendas e infraestructura, sino también de atender las afectaciones emocionales, fortalecer las redes comunitarias y garantizar apoyo psicológico.

El terremoto que golpeó a Colombia el pasado 10 de agosto dejó consecuencias que van más allá de los daños materiales. El miedo, la ansiedad, las dificultades para dormir y la pérdida de seguridad continúan afectando a personas que vivieron la emergencia, mientras comunidades enteras intentan recuperar sus rutinas y reconstruir sus proyectos de vida.

En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado el 10 de octubre, una especialista de Médicos Sin Fronteras (MSF) compartió las principales lecciones que dejaron las labores de atención en Chocó, Valle del Cauca y Risaralda.

La experiencia permitió identificar tres aspectos fundamentales para la recuperación emocional: respetar las particularidades culturales de cada comunidad, recuperar los espacios protectores y garantizar el bienestar de quienes atienden a las personas afectadas.

1. La atención psicológica debe respetar las culturas y tradiciones

Las comunidades no experimentan ni expresan el duelo de la misma manera. Por eso, los procesos de acompañamiento deben adaptarse a sus costumbres, idiomas y formas de comprender el territorio.

En una comunidad indígena Embera Dobida, en Chocó, los equipos de atención desarrollaron actividades simbólicas relacionadas con el cuerpo, el río, los árboles y la vivienda, elementos que representan vínculos fundamentales para su cosmovisión.

Con niños y niñas también se realizaron actividades para reconocer y expresar emociones mediante cuentos y recursos adaptados culturalmente.

La experiencia demuestra que escuchar a las comunidades y construir estrategias junto con ellas permite ofrecer una atención más cercana a sus necesidades.

2. Recuperar los espacios seguros ayuda a reconstruir la confianza

El terremoto afectó escuelas, jardines infantiles y espacios comunitarios que cumplían funciones de protección, aprendizaje y socialización.

Ante esta situación, los equipos de atención promovieron espacios amigables para que niños, niñas, adolescentes y mujeres pudieran expresar sus emociones, recuperar rutinas y fortalecer sus vínculos.

A través de cuentos infantiles, actividades creativas, música y baile, los participantes encontraron alternativas para hablar del miedo y las preocupaciones sin necesidad de revivir detalladamente las experiencias traumáticas.

Estos espacios también facilitaron conversaciones sobre prevención de la violencia y protección de las personas más vulnerables.

3. También hay que cuidar a quienes atienden la emergencia

Médicos, paramédicos, funcionarios y trabajadores hospitalarios enfrentaron una doble carga: atender a los damnificados mientras algunos de ellos también sufrían pérdidas personales y afectaciones derivadas del terremoto.

En Risaralda, Médicos Sin Fronteras trabajó con 160 personas que respondieron a la emergencia. Entre las dificultades identificadas estaban el agotamiento, la culpa por no poder atender a todos los pacientes y diferentes manifestaciones físicas relacionadas con el estrés.

Frente a este panorama, se promovieron estrategias para reconocer las señales de alarma, fortalecer el apoyo entre compañeros y distinguir las situaciones que podían controlar de aquellas que estaban fuera de su alcance.

Sin embargo, el autocuidado individual no es suficiente. Las instituciones también deben garantizar descansos, organizar turnos adecuados y crear espacios de acompañamiento para sus trabajadores.

Persisten las barreras para acceder a servicios de salud mental

La atención posterior al terremoto también evidenció dificultades para garantizar tratamientos continuos a personas con trastornos mentales graves y pacientes que presentaban riesgo suicida.

Entre los obstáculos señalados se encuentran las interrupciones de tratamientos psicológicos y farmacológicos, las dificultades para acceder a servicios especializados y las barreras geográficas que afectan especialmente a las comunidades rurales.

Por eso, los especialistas insisten en que la recuperación no puede limitarse a la atención durante los primeros días de la emergencia. También requiere servicios accesibles, seguimiento profesional y redes de apoyo que acompañen a las personas durante el proceso de reconstrucción.

La recuperación no termina cuando deja de temblar

Dos meses después del terremoto, la salud mental continúa siendo uno de los desafíos para las comunidades afectadas. Recuperar la estabilidad implica reconstruir viviendas y medios de vida, pero también restablecer la confianza, los vínculos familiares y el sentido de seguridad.

La experiencia deja un mensaje fundamental: quienes necesitan ayuda deben poder encontrarla, quienes cuidan también necesitan apoyo y cada comunidad debe ser escuchada de acuerdo con su realidad cultural y social.

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