LLAMADO A LA PREVENCIÓN POR LAS LLUVIAS
Las fotografías de Bogotá y Cali cubiertas de granizo pueden ser llamativas, pero la prioridad debe ser proteger la vida.

Las intensas lluvias, las fuertes granizadas y los vendavales que durante este mes de octubre vienen azotando a diferentes regiones de Colombia deben convertirse en una seria advertencia para las autoridades departamentales y municipales. Gobernaciones y alcaldías tienen la responsabilidad de actuar oportunamente, adoptar todas las medidas preventivas necesarias y preparar a sus comunidades frente a los fenómenos climáticos que puedan poner en peligro la vida de las personas y ocasionar cuantiosas pérdidas materiales.
Las
imágenes que por estos días llegan desde ciudades como Bogotá y Cali, con
calles, vehículos, parques y viviendas cubiertos por gruesas capas de granizo,
pueden resultar sorprendentes e incluso hermosas. Sus paisajes, que por
momentos parecen sacados de algunas ciudades de Estados Unidos durante las
temporadas de nieve, despiertan la curiosidad de miles de ciudadanos y se
convierten rápidamente en protagonistas de las redes sociales. Sin embargo,
detrás de esas fotografías que parecen postales invernales se esconden riesgos
que no podemos pasar por alto.
Las
precipitaciones intensas pueden ocasionar inundaciones, deslizamientos de
tierra, desbordamientos de quebradas y ríos, daños en las viviendas y
afectaciones en las vías. A ello se suman los peligros de los vendavales,
capaces de desprender techos, derribar árboles, afectar las redes eléctricas y
provocar lesiones a quienes se encuentren en lugares expuestos. El granizo, por
su parte, puede ocasionar daños en vehículos, cultivos, infraestructura y
bienes particulares.
La
prevención debe ocupar un lugar prioritario en las agendas de los gobiernos
locales, especialmente en aquellas zonas que históricamente han sufrido
inundaciones, movimientos en masa y emergencias relacionadas con las
condiciones meteorológicas.
Las
advertencias y los pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y
Estudios Ambientales, Ideam, deben ser atendidos con seriedad. No obstante, es
necesario que las autoridades expliquen claramente a la ciudadanía las
condiciones climáticas previstas, los riesgos identificados y las medidas que
deben adoptarse. También es importante distinguir entre las lluvias que se
presentan en determinadas regiones y los efectos que pueda tener el fenómeno de
El Niño, pues este último se relaciona principalmente con cambios en las
condiciones de temperatura y precipitación que pueden favorecer la sequía en
amplias zonas del país.
En este
escenario, las gobernaciones y alcaldías deben fortalecer sus consejos territoriales
de gestión del riesgo, revisar los planes de contingencia, identificar los
puntos críticos y garantizar que los organismos de socorro dispongan de los
recursos necesarios para responder ante cualquier eventualidad. Bomberos,
Defensa Civil, Cruz Roja y demás instituciones de atención de emergencias
necesitan coordinación, equipos y capacidad de reacción.
Igualmente,
resulta indispensable limpiar sumideros y canales, vigilar las quebradas,
inspeccionar los árboles que amenacen con caer y verificar las condiciones de
las viviendas ubicadas en laderas inestables o cerca de cauces. La información
debe llegar especialmente a las comunidades rurales, donde las dificultades de
comunicación y las distancias pueden retrasar la respuesta institucional.
Pero la
prevención también comienza en los hogares. Los ciudadanos deben asegurar los
techos, evitar arrojar basuras a las alcantarillas, abstenerse de cruzar
corrientes de agua crecidas y atender las instrucciones de evacuación cuando
las autoridades las impartan. Durante las tormentas eléctricas, es fundamental
buscar refugio seguro y mantenerse alejados de árboles aislados, postes y
estructuras vulnerables.
Colombia
no puede esperar a que ocurra una tragedia para reaccionar. Las emergencias
provocadas por el clima exigen anticipación, responsabilidad y trabajo conjunto
entre las instituciones y la ciudadanía.
Las
fotografías de Bogotá y Cali cubiertas de granizo pueden ser llamativas, pero
la prioridad debe ser proteger la vida. Octubre tiene que ser un mes de
vigilancia y preparación, no de lamentaciones. Y si los pronósticos advierten
sobre condiciones climáticas difíciles en los próximos meses, el país debe
responder con información oportuna, prevención efectiva y autoridades capaces
de actuar antes de que sea demasiado tarde.




