La pérdida de biodiversidad amenaza a la economía mundial
La afirmación de WWF pone de relieve una idea clave: la pérdida de biodiversidad no es solo un problema ambiental, sino también un riesgo económico mundial.

Cuando se afirma que aproximadamente la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza, significa que una parte importante de la actividad económica necesita directamente los recursos naturales o depende de los servicios que proporcionan los ecosistemas.
¿Cómo afecta la pérdida de biodiversidad a la economía?
Agricultura y alimentación: la polinización, la fertilidad del suelo y la disponibilidad de agua son esenciales para producir alimentos.
Pesca y turismo: el deterioro de los océanos, los ríos, los bosques y los arrecifes afecta los ingresos y el empleo de millones de personas.
Industria y comercio: numerosas empresas necesitan materias primas, agua y otros recursos naturales para producir bienes.
Salud y bienestar: los ecosistemas sanos contribuyen a regular el clima, filtrar el agua y reducir ciertos riesgos ambientales.
Empleo y desarrollo: las comunidades que dependen de la agricultura, la pesca y los bosques pueden sufrir pérdidas de ingresos cuando se degradan los ecosistemas.
¿Qué dicen las cifras de WWF?
Según el informe Planeta Vivo 2026, publicado el 8 de octubre de 2026, las poblaciones de vertebrados silvestres monitoreadas disminuyeron, en promedio, un 73 % entre 1970 y 2022. WWF también señala que más de la mitad del PIB mundial depende de la naturaleza en algún grado.
WWF
+1
Es importante aclarar que el 73 % representa el cambio promedio en el tamaño de las poblaciones estudiadas, no que haya desaparecido el 73 % de todas las especies.
¿Qué soluciones propone este panorama?
Proteger y restaurar bosques, humedales, ríos y océanos.
Impulsar una agricultura y una pesca sostenibles.
Reducir la contaminación y las emisiones que contribuyen al cambio climático.
Orientar las inversiones hacia actividades que protejan los ecosistemas.
Promover la responsabilidad ambiental de gobiernos, empresas y consumidores.
En conclusión: proteger la biodiversidad también significa proteger la economía, la seguridad alimentaria y el bienestar humano. La naturaleza no es un recurso ilimitado ni un elemento externo al desarrollo económico: es una de sus bases fundamentales.




