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Intempestiva salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior causa conmoción

El país político se sorprendió ante el anuncio hecho en ese sentido, por el presidente de la República Abelardo De la Espriella.

Por Jorge CarvajalRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
Intempestiva salida de Rodrigo Lara del Ministerio del Interior causa conmoción
Imagen de portada · Grupo Editorial Central
El primer ministro que anunció Abelardo de la Espriella luego de su triunfo electoral el pasado 21 de junio, fue Rodrigo Lara Restrepo y, menos de tres meses después, fue al primero que sacó del gabinete. E n efecto, en la noche del miércoles a través de redes sociales, el jefe de Estado comunicó la inesperada decisión.
“Agradezco al doctor Rodrigo Lara Restrepo por su servicio a Colombia. Doy la bienvenida al doctor Alejandro Ordóñez Maldonado, quien asumirá como nuevo ministro del Interior. Su experiencia, carácter y trayectoria serán fundamentales para afrontar los grandes desafíos de nuestra Nación”, dijo. Y agregó: “Mientras se formaliza su posesión, el ministro de Justicia, Iván Cancino, asumirá temporalmente las funciones de esta cartera. Nuestro Gobierno continúa trabajando con determinación, firmeza y compromiso por el bienestar de todos los colombianos”.

No revela motivos

El mensaje no revela los motivos del cambio prematuro en su gabinete, pero se da justo el día en que el Gobierno sufrió un traspiés en el Congreso tras el hundimiento del Presupuesto General de la Nación (2027) por un vicio de trámite. El ministro Lara fue considerado el principal responsable, pese a que es un proyecto impulsado y revisado por el Ministerio de Hacienda, en cabeza de Miguel Gómez.

¿Le pasaron factura?

No es la primera vez que Lara enfrentaba en tan poco tiempo, menos de tres meses de mandato, una derrota en el Legislativo. Casi que empezó su gestión con el “pie izquierdo” pues el Gobierno no pudo hacer elegir a su carta para la Presidencia del Senado, Alfredo Deluque (La U) y terminó ganando Honorio Henríquez del Centro Democrático.
Gotas que derramaron el vaso
Fuentes señalan que hubo episodios recientes que derramaron el vaso. Esta semana, Lara fue cuestionado por el congresista José Luis Bohórquez por el retiro de un afiche de Bernardo Jaramillo Ossa, dirigente de la Unión Patriótica asesinado en 1990, del Museo Nacional de Colombia, en Bogotá.
Durante un encuentro en el Congreso, el representante le recordó al funcionario que Jaramillo defendió la paz y el diálogo, y calificó como una provocación la decisión de retirar la pieza de la exposición. Ante los señalamientos, Lara respondió: “Sí, fue un gran hombre”.
Esto último habría molestado a un sector del Gobierno: “Eso cayó muy mal”, dice una fuente bajo reserva, quien agregó que desde ese momento, Lara empezó a alejarse del Gobierno.
Lo cierto es que Rodrigo Lara, como siempre lo aseveraba, es un liberal en el sentido clásico de la palabra. Lo que en la práctica se traduce en que no era del sector más “puro” ideológicamente del gabinete y que ya estaba generando molestia algunas de sus salidas.
Es así como se previo a su salida, se habían expresado molestias, por parte de diferentes bancadas, por el carácter del funcionario, quien tuvo varios encontronazos, entre otros con congresistas de Cambio Radical y el Centro Democrático.

El comienzo del fin

A las dos de la madrugada del martes de esta semana empezó el enredo con el presupuesto y el fin de Rodrigo Lara en el Gobierno. A esa hora, la Cámara de Representantes discutía los artículos con un poco de afán; era el último día que tenía el Congreso para aprobarlo, y todavía no estaba publicada en la gaceta con el texto que apenas un par de horas atrás el Senado ya había votado. Ese retraso fue una de las piezas de una cadena de “afanes y descuidos” que provocó la expedición del presupuesto vía decreto por parte del Gobierno y le provocó un enorme descontento al presidente Abelardo De la Espriella.
¿Quién fue el culpable?
La responsabilidad está en disputa. Algunos congresistas señalan al equipo del Ministerio de Hacienda por la información que habría entregado a la Cámara; otros cuestionan a los ponentes, la mesa directiva y los representantes que votaron el texto sin verificar que coincidiera con el del Senado. También hay críticas al trámite adelantado en el Senado, donde el artículo 65 se incluyó en un segundo bloque de votación. Lo cierto es que hasta el momento no se establece una responsabilidad definitiva.

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