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Impuestos saludables en Colombia: expertos debaten su impacto en la salud y la economía

El debate sobre los impuestos saludables en Colombia enfrenta sus posibles beneficios para la salud con sus efectos económicos en consumidores y tenderos.

Por Jennyfer Alexandra Guzmán HerreraRedacción EXTRA
⏱ 4 min de lectura
Impuestos saludables en Colombia: expertos debaten su impacto en la salud y la economía
Imagen de portada · Grupo Editorial Central

Los impuestos a las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados volvieron al centro del debate económico y sanitario en Colombia. Durante el Foro Colombia 2027, organizado por SEMANA, representantes del sector empresarial, académico y diplomático analizaron los resultados de estos gravámenes y sus consecuencias para los consumidores, las tiendas de barrio y las empresas productoras.

El encuentro, denominado “Impuesto al barrio en Colombia: ¿a qué costo?”, contó con la participación de Cristian Stapper, vicepresidente de Fenalco; Martha Patricia Ruiz Anchondo, embajadora de México en Colombia; Andrés Vecino, investigador de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, y Omar Eduardo Galindo, docente de la Universidad Santo Tomás.

¿Los impuestos saludables cumplen su objetivo sanitario?

Durante la discusión surgieron posiciones diferentes sobre la efectividad de estos gravámenes. Cristian Stapper cuestionó que exista evidencia suficiente para demostrar que han mejorado las condiciones de salud de la población. A su juicio, el resultado más evidente ha sido el aumento del recaudo tributario.

En contraste, la embajadora de México defendió la continuidad de estas medidas y señaló que en su país han contribuido a modificar los hábitos de consumo. Explicó que México aplica actualmente una tarifa del 8 % y contempla incrementarla al 20 %.

Por su parte, Andrés Vecino presentó investigaciones internacionales que han identificado cambios en indicadores relacionados con la salud, entre ellos reducciones en el índice de masa corporal y en las caries infantiles. Sin embargo, destacó que los efectos sanitarios deben evaluarse a mediano y largo plazo, pues enfermedades como la diabetes y la obesidad no presentan cambios inmediatos.

El impacto en las tiendas de barrio y los consumidores

Uno de los puntos más discutidos fue el efecto económico de los impuestos sobre los pequeños establecimientos comerciales. Stapper aseguró que, según reportes del sector, el 26 % de los tenderos colombianos ha registrado disminuciones en sus ventas.

También advirtió que los márgenes de ganancia de estos negocios se encuentran entre el 5 % y el 10 %, por lo que los aumentos en los costos y la reducción en la rotación de productos pueden afectar su sostenibilidad.

El debate también abordó quién termina asumiendo el costo del impuesto. Aunque la obligación tributaria recae legalmente sobre productores e importadores, Omar Galindo explicó que el valor suele trasladarse a los canales de distribución y finalmente al consumidor.

El docente señaló que 21 de los 443 productos de la canasta familiar están gravados. Además, mencionó incrementos en los precios de algunas categorías, como otros productos de panadería y golosinas, que registraron variaciones de inflación del 10,7 % y el 20 %, respectivamente, durante el periodo señalado en el debate.

La experiencia internacional y los cambios en el consumo

La experiencia mexicana también fue utilizada como referencia para analizar los posibles resultados de estas políticas. Ruiz Anchondo destacó que los gravámenes han contribuido a generar conciencia sobre la alimentación y han incentivado a las empresas a modificar la composición de sus productos.

En Colombia, Omar Galindo mencionó una reducción en el consumo de bebidas azucaradas entre adultos, que pasó de 25 a 20 litros, según los datos expuestos durante el foro. No obstante, advirtió que las capacidades de adaptación de las empresas son diferentes, especialmente entre grandes compañías y pequeños productores.

En esa línea, Andrés Vecino planteó que los impuestos podrían diseñarse con tarifas escalonadas para incentivar a los fabricantes a reducir el contenido de azúcar de sus productos, en lugar de aplicar una carga uniforme.

Un debate que continúa abierto

Los participantes coincidieron en que la discusión no debe limitarse al recaudo ni a los cambios inmediatos en las compras. También es necesario evaluar los resultados sanitarios, los efectos sobre el comercio y las condiciones que enfrentan las empresas para reformular sus productos.

Mientras algunos sectores consideran que los impuestos son una herramienta para desincentivar el consumo de productos asociados con riesgos para la salud, otros cuestionan su impacto sobre los hogares y los pequeños negocios.

El debate evidencia la necesidad de contar con evaluaciones que permitan determinar hasta qué punto estos gravámenes cumplen sus objetivos y cómo pueden complementarse con educación nutricional, prevención y medidas que faciliten la adaptación del sector productivo.

Fuente: REVISTA SEMANA

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