Extorsión comercial: el flagelo que golpea a los negocios de barrio
La extorsión se ha consolidado como una de las mayores amenazas para la reactivación económica y la tranquilidad de los comerciantes en Bogotá.

La extorsión se ha consolidado como una de las mayores amenazas para la reactivación económica y la tranquilidad de los comerciantes en Bogotá.
Lo que inicialmente comenzó como llamadas telefónicas carcelarias simulando falsas órdenes de captura, ha mutado en una intimidación presencial y digital directa contra tenderos, panaderos y dueños de supermercados en localidades como Suba, Engativá y Los Mártires.
Bajo panfletos firmados por supuestas estructuras criminales de gran envergadura, los delincuentes exigen sumas de dinero mensuales a cambio de "seguridad" o de permitirles continuar con sus actividades comerciales. Quienes se niegan a pagar enfrentan atentados con armas de fuego contra las fachadas de sus establecimientos o amenazas de muerte dirigidas a sus núcleos familiares, sembrando el terror en los barrios.
El Gaula de la Policía ha intensificado las campañas de prevención bajo el lema "¡Yo no pago, yo denuncio!". Las autoridades insisten en que el pago de la primera extorsión convierte al comerciante en una víctima permanente del delito. Gracias a la denuncia ciudadana, se han logrado importantes capturas en flagrancia cuando los delincuentes se disponen a cobrar el dinero malhabido.
A pesar de los resultados operativos, el subregistro de este delito sigue siendo alto debido al miedo a las represalias. Los gremios de comerciantes de la capital hacen un llamado urgente a la Alcaldía Mayor y a la Policía para fortalecer los frentes de seguridad local y crear canales de denuncia anónima digital que sean 100% seguros, permitiendo judicializar a los extorsionistas sin poner en riesgo la vida de los trabajadores.
Fuente: GOOGLE




